Estado laico

Acabo de leer un magnífico artículo de Marcos Taracido en Libro de Notas, analizando la toma de posesión de los ministros del nuevo gobierno dice:

Qué hace una biblia y un crucifijo en esta ceremonia no tiene respuesta razonable más allá de la confirmación de que, al menos por ahora, no vivimos en un Estado laico y aconfesional tal y como afirma la Carta Magna.

Opino lo mismo.
Hay otro hecho de la actualidad reciente que mostró claramente la mentira y la precariedad de la aconfesionalidad de nuestro estado.
Me refiero al “funeral de estado” por los atentados del 11M. No me dejó de sorprender que en un supuesto “estado laico” se realizara un funeral de estado exclusivamente católico. En mi opinión, el hecho estuvo mal en cualquier caso, pero mucho más teniendo en cuenta que parte de las víctimas no eran católicas.
Para más falta de tacto, el cardenal Rouco se dedicó a hacer posicionamientos religiosos en su sermón:

Y, a la vez, avanzar en la consecución de uno de sus más importantes objetivos: el de minar progresiva y aceleradamente las bases morales y espirituales sobre las que descansan nuestras sociedades y naciones de raíces cristianas; a saber: la afirmación de la dignidad inviolable de todo ser humano desde su concepción hasta su muerte natural, la integridad de los derechos fundamentales que le son inherentes y la comprensión solidaria del bien común”
Pero, frente a la estrategia del odio señaló sólo cabe al final una sola respuesta eficaz: la del amor, que implica y exige para su puesta en práctica una estrategia divina: la de la Ciudad de Dios, opuesta a la de la Ciudad Terrena, que diría San Agustín, cuando de ella se apodera el puro y duro egoísmo”. ”¡Amar a los hermanos! ¡Abandonar ‘el amor de sí mismo’ como el absoluto de la conciencia personal y colectiva! He ahí la tarea ante la que nos coloca el amor del Señor compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en piedad y clemencia, que invocábamos y cantábamos con el salmista.

¿Para cuándo un estado laico de verdad?

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6 Responses

  1. Hola Junjan. Lo siento, pero de nuevo tengo que discrepar.
    Prometer es hacerlo ante tu propia honradez.
    Jurar es hacerlo ante tu propia honradez y ante Dios.
    ¿Qué contra tiene que ver el Estado Laico con todo esto?
    Una cosa es el laicismo, del que soy tan partidario que casi lo inventé yo, y otra cosa es expurgar a los católicos. El jurar por Dios ni siquiera roza la laicidad del Estado.
    Un saludo.

  2. Junjan says:

    No se cual era el sentido que quiso darle Marcos Taracido. Creo, que más que pensar en el juramento en sí, estaba pensando en que la biblia y el crucifigo presidan el acto.
    A mí, me parecería bien que una discreta biblia o libro de culto X (siempre que alguno de los ministros lo pidiera de antemano) estuviera en la mesa, pero ese pedazo de biblia extragrande a un lado y ese crucifijo en el medio, eso si que no.

  3. Hola.
    Junjan, no es que alguien haya pedido la presencia de la biblia y el crucifijo, sino que estaban ahí desde el principio y para todos, lo quieran o no. Esto significa que el que tomase posesión de su cargo lo hacía simbólicamente ante la Constitución y ante Dios, el católico. Y jurar en un acto así significa lo mismo: prometer el cargo de ministro con Dios como testigo, es decir, que va a ejercer las funciones de ministro siguiendo la moral católica y sus preceptos, algo que está muy bien para su vida privada pero que está fuera de lugar como garante de la Constitución.
    Saludos.

  4. Comprendo. Que cada uno lleve su biblia. Bien, no me parece mal claro.
    🙂

  5. JR says:

    Además de lo dicho, añado:
    Imagínense el papelón de un supuesto ministro musulmán, judío o budista que quiera jurar en vez de prometer. ¿Lo hace frente al crucifijo?
    El crucifijo y la Biblia en esos actos son totalmente discriminantes y nada coherentes con la naturaleza aconfesional del Estado. Si un cargo quiere jurar según sus creencias, o bien el Estado le proporciona la parafernalia necesaria sin favoritismos hacia ninguna religión, o, en su defecto, el propio afectado se la trae desde casa; pero que no me coloquen signos católicos obligatorios en actos gubernamentales, por favor.
    Esto si se tiene por válido el juramento ante la divinidad de turno. En un estado laico laico, como dice Marcos, debería bastar la promesa de lealtad a la Constitución.
    Un saludo.

  6. Javi says:

    Hola, queria puntualizar que el estado aconfesional no es lo mismo que el estado laico, españa por desgracia aun no es un estado laico, es aconfesional pero en la carta magna en el articulo donde se dice esto, se dice que el estado debe colaborar con la iglesia catolica.

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