Nauseabundo

Ricard Maria Carles, arzobispo jubilado, ha ido más allá de las tópicas declaraciones anti-matrimonio homosexual que sus compañeros de oficio nos están haciendo tragar los últimos días. Como siempre la estupidez humana demuestra no tener límites, y la de éste señor es inconmensurable. El señor ha comparado el hecho de celebrar bodas homosexuales con el acto de ayudar a matar judios durante el holocausto nazi. Dijo:

“Obedecer antes la ley que la conciencia lleva a Auschwitz. Porque no eran delincuentes los que hicieron Auschwitz, sino gente a la que se forzó o que creyó que tenía que obedecer primero las leyes del Gobierno nazi que a su conciencia… Los alcaldes tienen una situación privilegiada, no están obligados y pueden delegar, pero los funcionarios, los jueces, no pueden delegar.”

La comparación es odiosa y nauseabunda. Poner en la misma balanza un matrimonio civil, o sea un contrato voluntario entre dos personas adultas, con el asesinato y la tortura de millones de inocentes, denota un integrismo absoluto y un total desprecio a todos aquellos que no pertenezcan a tu “secta”.
En realidad no se por qué me sorpende, es la misma actitud de toda la historia de la iglesia, igualito que en la edad media. Menos mal que ya no pueden montar hogueras en la plaza, no nos librábamos ni uno de la quema.

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3 Responses

  1. Me parece lamentable, odieso y emético. ya no saben que más pruebas dar de su vasta ignorancia e intolerancia. Flaco favor para los “fieles” que quedan en el mundo.
    me gusta tu blog!! Un saludo

  2. Jessica says:

    voy a montar una religión, que se llamará Cristianos del Sanedrín, que entre otras cosas, prohibirá pagar a Hacienda.
    Si el Gobierno no puede obligarme a ir contra mi conciencia religiosa para cumplir la ley, porque la libertad de conciencia está por encima, no pienso pagar a Hacienda, y en pocos meses seremos legión.
    Y si el Gobierno quiere obligarme a pagar a Hacienda le pienso meter una denuncia del copón por no respetar mi libertad de culto.
    O follamos todos, o la puta al río.
    Saludos:
    Jéssica.

  3. Pepa says:

    Repugnante, desde luego … pero lógico, dadas las circunstancias.
    Digamos que el ser humano, en su infinita mediocridad, requiere de años y más años para madurar un cambio. Ni de coña somos mayoria los que apoyamos estas (necesarias y urgentes) medidas … es necesario que desaparezcan un par o tres de generaciones y sus influencias para asumir con naturalidad lo “natural”.
    De todas formas, no consigo entender el simil del pollo este … como diría alguien que yo me sé “qué tendran que ver los cojones para comer trigo”.

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