Fiebre

Como esos resfriados de 24 horas con un pico de fiebre altísima y que con una par de aspirinas desaparecen, la fiebre futbolero-mediática se ha esfumado.
Nunca había visto yo un bombardeo tan masivo a costa de nuestra ya patética selección nacional de fútbol. Achacable quizás a un intento de obtener un pedazo del pastel deportivo y de la cuota de pantalla por las cadenas de televisión de nuevo cuño, la selección ha salido hasta en la sopa. Y no es que la casi mítica falta de recursos se haya refutado ni un ápice con una espectacular clasificación o unos partidos preparatorios de calidad, no, todo era como siempre. Ni siquiera la primera ronda daba esperanza alguna. Los síntomas eran inequívocos, las “sensaciones” ―como tanto dicen en el argot deportivo― eran las de siempre, pero aún así, la “bola” seguía creciendo sin límite aparente.
Pero como toda campaña mediática que no tiene producto alguno que la respalde, ha acabado en la nada, desinflada, no se ha vuelto a oír comentario alguno sobre el tema, la fiebre ha pasado.

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2 Responses

  1. Carlos says:

    Lo cierto es que la “bola” se hincha siempre, y siempre acaba pinchándose a las primeras de cambio. Y el día después siempre se dice lo mismo: “yo creía que esta vez sí que podíamos hacer algo”.
    La historia se repite, sorprendentemente, cada mundial y cada eurocopa. la cuestión es vender ilusión.
    Saludos.

  2. Carlos says:

    Tened en cuenta que hay gente (tal vez pocos) a los que nos gusta el fútbol de verdad. No el patrioterismo a cuenta de una bola ni todo el complejo mediático-folclórico, tan rentable. Eso es lo mejor de la eliminación de la selección: a partir de ahora, podremos disfrutar del juego.

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