Cuestión de números

Escuchaba un día de esta semana el programa Hoy por Hoy de la Cadena Ser. Horario de máxima audiencia, las 9:00 de la mañana más o menos. El tema, las declaraciones del Papa católico en un periódico eclesiástico, sesudo análisis de teóloga de pedigrí y de tertulianos todólogos. Todos los medios le dedicaron abundante cobertura.

Siendo ateo, no me puede importar menos lo que digan dirigentes de instituciones anacrónicas con doctrinas idiotas. Me parece irrelevante. Mi pregunta es, ¿por qué tanto espacio mediático cada vez que el Papa abre la boca? Me imagino que la respuesta que nos darían los periodistas si les formuláramos esa pregunta sería que es un tema de interés general dado que la mayor parte de la población es católica. ¿Cómo sabemos que hay tantos católicos? Sólo hay que darse un paseo por la Wikipedia para ver que la fuente de estos datos son los barómetros del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) donde de manera más o menos constante más del 70 % de la población se autodefine como católica. Conclusión, está totalmente justificado el despliegue mediático.

Pero, un momento. Sigamos haciéndonos preguntas, sólo por sana curiosidad científica. ¿Cómo se hacen los barómetros del CIS? Si leemos su metodología, los datos se obtienen mediante “encuesta personal realizada en hogares” de al menos 2500 personas de más de 18 años. Hay discusiones sin fin sobre como se analizan los datos y cuáles son los enunciados de las preguntas, pero yo me hago preguntas muchos más simples. ¿Cómo se selecciona a los encuestados? ¿Cuándo se hacen las encuestas: por la mañana, por la tarde, por la noche? ¿Se selecciona a un grupo de encuestados y se les busca hasta encontrarlos o sólo se pregunta a los encontrados en horario “de oficina”?

Sigamos. ¿Alguna vez habéis respondido a una encuesta del CIS o a cualquier encuesta? ¿Podemos estar seguros que el “universo” de la encuesta no está totalmente sesgado simplemente por criterios de disponibilidad? Al igual que las encuestas telefónicas que sólo usan números fijos y en horario laboral son imposibles de creer por su enorme sesgo hacia determinados grupos de población, las encuestas presenciales que dependen de que el encuestador y el encuestado tengan horarios compatibles estarán igualmente sesgadas.

Si al igual que los cálculos de asistencia a las manifestaciones, las encuestas podrían ser burdamente erróneas y además sólo preguntan lo que al gobierno de turno le interesa preguntar, ¿no será que los problemas reales de la sociedad son otros?

Por lo tanto, ¿y si no hay tantos católicos?  ¿y si no hay tantos antiabortistas? ¿y si no hay tantos españolistas? ¿y si no hay tantos catalanistas? ¿y si hay muchísimos más antisistema? ¿la sociedad que nos reflejan los medios es totalmente irreal?

Conclusión, los números no son irrelevantes, como cualquier político sabe, y manipularlos es la primera asignatura que aprenden.

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