Posts tagged Dios no existe

El alma no existe

4

Como figura poética no está mal, pero al igual que Dios, no existe.

¡Dios sigue sin existir!

118

¡Cómo pasa el tiempo! Ya hace cuatro años que por primera vez decidí poner en el blog una entrada donde citaba las siguientes frases de Carl Sagan:

La primera: “Afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias.” La segunda: “La idea que Dios es un grandullón hombre blanco con barba que está sentado en el cielo y que lleva la cuenta de la caída de cada gorrión es ridícula. Pero si con Dios uno quiere decir el conjunto de leyes físicas que gobiernan el universo, entonces evidentemente existe tal Dios. Este Dios es emocionalmente insatisfactorio… no tiene mucho sentido rezarle a la ley de la gravedad.”

Se me ocurrió poner el título de “Dios no existe“, porque no tengo duda alguna de que Dios no existe y las palabras de Carl me parecían una manera estupenda de decirlo. 241 comentarios y un año después decidí cerrar la entrada y abrir una nueva donde la parquedad me pudo, simplemente decía: ¡Dios no existe! Sólo por si a alguien se le había olvidado.
Y la he dejado abierta tres años. Ya tiene 485 comentarios, demasiado para el cuerpo (y para la base de datos). He decidido por lo tanto, empezar de nuevo. Ya es algo tradicional y entrañable. Pero quería aprovechar para agradecer las aportaciones de dos paladines de la discusión que con paciencia casi inimaginable han discutido y rebatido a las decenas de comentaristas que en todo este tiempo han llegado hasta aquí. ¡Gracias a Chapulin Colorado y a Walter!
Porque ha habido de todo. Desde iluminados en pleno trance hasta pesados estudiosos de la biblia.
Pues eso, volvamos a empezar, sólo recordar que ¡Dios no existe!

Una obra de ficción

78

Resulta que el Opus dei —esa secta de católicos ultraconservadores ávidos de poder— ha pedido a la productora de la adaptación cinematográfica del “Código Da Vinci” que inserte un aviso antes de la proyección con la siguiente cita: “Ésta es una obra de ficción y cualquier parecido con la verdad es pura coincidencia”.
No es el típico mensaje que aparece al acabar la película diciendo que es una obra de ficción, no. Lo que ellos quieren es uno bien grande y gordo antes de empezar.
El Opus dei ha declarado que:

«La novela mezcla realidad y ficción, y al final no se sabe dónde están las fronteras entre los hechos verídicos y los hechos inventados.»

Pues sabéis lo que os digo, por Tutatis y por Belenos, estoy de acuerdo. Me parece una medida excelente. Claro está, habría que extenderla a muchas otras películas, y con carácter retroactivo.
Propongo que durante la semana santa del año que viene, en las ya clásicas proyecciones televisivas de “La Túnica Sagrada“, “Ben Hur“, “Quo Vadis” o similares, se ponga al principio y tras cada parada publicitaria el siguiente aviso:

“La existencia de Dios no ha sido demostrada. La existencia histórica de Jesucristo no ha sido demostrada. Los milagros que se representan en esta película son con toda probabilidad falsos.
En definitiva, cualquier parecido de esta película con la historia real es pura coincidencia.”

Ver:
¬ “El Opus pide que el filme ‘El código Da Vinci’ avise de que es una obra de ficción” (El Periódico)
¬ El Opus Dei a la Conquista del Mundo
¬ “Libros silenciados sobre el Opus Dei“: (OpusLibros, página de ex-miembros del Opus Dei)

Jesucristo no existió III

Hace más de un año, escribí un artículo sobre las evidencias históricas de la existencia de Jesucristo (o mejor dicho sobre su ausencia). Posteriormente y dada la largura de la discusión, re-edité el artículo. Ver Jesucristo no existió y Jesucristo no existió II. Como sigue creciendo, lo vuelvo a poner para que continúen las “interesantes” discusiones.
Supongamos que nos creemos el Nuevo Testamento. Cristo habría nacido durante el reinado del rey judio Herodes Agripa y habría muerto ya cuando la región pertenecía al imperio Romano, durante el reinado de Tiberio y con el procurador Poncio Pilato.
Pero históricamente hablando hay muy pocas referencias sobre la existencia de alguien llamado Cristo que no hayan sido escritas o editadas por autores cristianos. Increíble para ser alguien tan famoso (supuestamente ) en Judea.
Las únicas citas fuera de los testamentos son tres. La de Suetonio, en su Divus Claudius, donde nombra a un tal Chrestus como rebelde judío durante el reinado de Claudio (y no durante el de Tiberio).
La de Publio Cornelio Tacito veinte años más tarde, que en sus Anales sitúa a Christus en el reinado de Tiberio.

Cristo había sido ejecutado en el reinado de Tiberio por el procurador Poncio Pilato; la execrable superstición, momentáneamente reprimida, irrumpía de nuevo, no sólo en Judea, origen del mal, sino también por la Ciudad (de Roma), lugar en el que de todas partes confluyen y donde se celebran toda clase de atrocidades y vergüenzas.

Pero el conocimiento del cristianismo por Tacito provenía de referencias de cristianos de la época y no proporciona prueba independiente.
Y por último la referencia de Flavio Josefo en su “Antiguedad Judía”, que dedica un párrafo a Jesucristo.

Apareció en este tiempo Jesús, un hombre sabio. Fue autor de hechos sorprenden­tes; maestro de personas que reciben la verdad con placer. Muchos, tanto judíos como griegos, le siguieron. Algunos de nuestros hombres más eminentes le acusaron ante Pilato. Este lo condenó a la cruz. Sin embargo, quienes antes lo habían amado, no dejaron de quererlo. Y hasta hoy, la tribu de los cristianos, que le debe este nombre, no ha desaparecido.

Esta referencia es la que usan todos los estudios cristianos como “piedra de toque” en sus afirmaciones de la existencia probada de Jesucristo. Pero estudios recientes indican que Flavio Josefo transcribió un manuscrito cristiano de la época y por lo tanto no describió un hecho de primera mano. Información exhaustiva en Flavius Josephus Web.
Esto nos deja con una apabullante ausencia de datos históricos sobre Jesucristo, muchos menos que de personajes insignificantes de la misma época. No aparece citado ni por Plutarco, ni por Seneca. En fin, amigas y amigos, Jesucristo no existió.

¡Dios no existe!

Sólo por si a alguien se le había olvidado.

Diálogo entre un escéptico y un creyente

15

Extraído de “Dios y la Nueva Física” de Paul Davies.

Creyente: En mi opinión, los milagros son la mejor prueba de la existencia de Dios.
Escéptico: No estoy seguro de saber qué es un milagro.
C: Bien, algo extraordinario e imprevisible.
E: La caída de un gran meteorito o la erupción de un volcán es extraordinaria e imprevisible. ¿No estará sugiriendo que son milagrosas?
C: Desde luego que no. Son sucesos naturales. Los milagros son sobrenaturales.
E: ¿Qué quiere decir con sobrenatural? ¿No es justamente un sinónimo de milagroso? Consultemos el diccionario. Dice “Sobrenatural: Fuera de acción normal de causa y efecto.” Hmm. Todo depende de lo que usted entienda por “normal”.
C: Diría que normal quiere decir familiar o bien comprendido.
E: Una dínamo o una radio habrían sido consideradas como milagrosas por nuestros antepasados, que no estaban familiarizados con el electromagnetismo.
C: Estoy de acuerdo en que probablemente habrían considerado estos artefactos como milagrosos, pero estarían equivocados, puesto que hoy sabemos que funcionan según las leyes naturales. Un suceso verdaderamente sobrenatural es aquel cuya causa no se puede encontrar en ninguna ley natural conocida o desconocida.
E: ¿No será esta una definición completamente inútil? ¿Cómo sabe qué leyes son desconocidas? Puede haber leyes totalmente extrañas o inesperadas que seamos incapaces de imaginar. Suponga que viera una roca flotando en el aire, ¿lo consideraría un milagro?
C: Depende… Debería estar seguro de que no existía ningún truco o ilusión.
E: Sin embargo, puede haber procesos naturales que producen ilusiones que nadie podría esperar.
C: ¿O quizá toda nuestra experiencia no es más que una ilusión y deberíamos renunciar a discutir nada?
E: Muy bien. No nos metamos por este camino. Todavía no puedo estar seguro de que algún caprichoso efecto magnético o gravitacional no esté haciendo levitar la roca.
C: Pero es más fácil creer en Dios que en un extravagante fenómeno magnético. Se trata de una cuestión de credibilidad.
E: ¡A! ¿Así que por milagro usted entiende “algo causado por Dios”?
C: ¡Naturalmente! Aunque algunas veces puede usar intermediarios humanos.
E: Entonces usted no puede presentar los milagros como una prueba en favor de Dios o de lo contrario su argumento es circular. “Los milagros prueban la existencia de un agente que produce milagros.” El problema, tal como usted admitió, se reduce a creer o no creer. Usted tiene que creer en Dios para que los milagros tengan algún sentido. Los sucesos milagrosos en sí mismos no pueden demostrar la existencia de Dios.
Pueden ser sucesos naturales imprevistos.
C: Estoy dispuesto a admitir que es dudoso si las rocas flotantes son o no son un milagro. Pero considere alguno de los milagros famosos: Jesús alimentando a la multitud, por ejemplo. ¡No me va a decir que alguna especie de ley natural multiplicó los panes y las peces!
E: Pero, ¿qué razones puede tener usted para creer una historia escrita cientos de años atrás por un conjunto de fanáticos supersticiosos con un interés personal en promover su propia religión?
C: No sea cínico. Considerada aisladamente, la historia de los panes y los peces no es nada. Hay que situarla en el contexto de la Biblia entera. No fue el único milagro de que se da cuenta allí.
E: Cuénteme otro.
C: Jesús andando sobre las aguas.
E: ¡Levitación! Yo pensaba que usted había descartado este tipo de milagro como “dudoso”.
C: Para una roca, sí: para Jesús, no.
E: ¿Por qué no?
C: Porque Jesús fue hijo de Dios y, por tanto, poseía poderes sobrenaturales.
E: Pero usted otra vez da por supuesto lo que intenta demostrar. Yo no creo que Dios tuviera poderes sobrenaturales. Si caminó sobre las aguas, preferiría suponer que fue debido a un suceso natural extraño o imprevisto. Sin embargo, en cualquier caso no creo la historia, ¿Por qué iba a creerla?
C: La Biblia ha sido una fuente de inspiración para millones de personas. No la menosprecie frívolamente.
E: Lo mismo ocurre con la obra de Karl Marx. Tampoco creería ningún informe suyo sobre milagros.
C: Usted puede rechazar a aceptar la palabra de la Biblia, pero no puede descartar as declaraciones de cientos de personas que han experimentado milagros incluso en años recientes.
E: La gente afirma todo tipo de cosas: encuentros con extraterrestes, telepatía, clarividencia. Solamente un tonto o un loco daría crédito a esas bobadas.
C: Admito que se dicen muchas cosas fantásticas y absurdas, pero la evidencia de curaciones milagrosas es irresistible. Piense en Lourdes.
E: ¡Psicosomático! Déjeme emplear sus propias palabras: ” Es simplemente una cuestión de credibilidad.” Estoy de acuerdo. ¿No es más fácil creer en unos sucesos que desde el punto de vista médico son inesperados que invocar una deidad?
C: No puede desacreditar todos los milagros como psicosomáticos. ¿Quéquiere decir este término en realidad? Es simplemente un eufemismo para decir “médicamente inexplicable”. ¿Por qué iba a estar tanta gente convencida de la existencia de milagros si se tratara simplemente de imprevistos naturales?
E: No es más que una herencia de la edad de la magia. Antes de la aparición de la ciencia o de las más importantes religiones del mundo, los pueblos primitivos creían que casi todas las cosas que ocurrían eran cosas de magia (la acción de algún tipo de dios o demonio secundario). A medida que la ciencia explicaba más cosas y la religión caminaba a tientas hacia la idea de un solo Dios, las explicaciones mágicas fueron desapareciendo. Sin embargo, todavía se conserva algún vestigio.
C: Sin embargo, ¡¿no estará sugiriendo que los peregrinos de Lourdes son adoradores del demonio…?!
E: Evidentemente no. Pero su creencia en las curaciones milagrosas difiere muy poco, quizá nada, de las creencias de los brujos africanos o de los espiritistas, por ejemplo. Las supersticiones atávicas de la edad de la magia han sido institucionalizadas por las más importantes religiones. Hablar de milagros no es más que disfrazar las vejas historias de brujería.
C: Existen los poderes del bien y el mal. Se manifiestan de muchas maneras.
E: ¿Y usted, pues, toma también los sucesos sobrenaturales malignos como una prueba en favor de Dios? ¿También él esgrime poderes malignos?
C: La relación entre el bien y el mal es un tema teológico delicado. Existen muchas corrientes de opinión sobre sus preguntas. La maldad humana puede ser un cauce para el mal cualquiera que sea su origen fundamental.
E: ¿Así usted no hace a Dios necesariamente responsable de los denominados poderes ocultos, si existieran?
C: No, no necesariamente.
E: De modo que existen al menos dos tipos de sucesos sobrenaturales: los originados por Dios (que usted ha llamado milagros) y los desagradables (la magia negra, si me lo permite), cuyo origen es controvertido. Entonces supongo que también existirán los sucesos neutros, como la psicocinesia y la precognición. Es un poco complicado para mí. Prefiero creer que todos estos temas son fantasías primitivas, un residuo de la edad de la magia, un vestigio del politeísmo. Su creencia en los milagros es sólo el resultado de un espectro de supersticiones neuróticas primigenias, indignas de un Dios de la majestad y poder que usted describe.
C: No me parece en absoluto descabellado suponer que existan poderes sobrenaturales que puedan ser manipulados de muchos modos para el bien o para el mal. Las curaciones milagrosas son el buen camino.
E: ¿Y proporcionan pruebas en favor de Dios?
C: Así lo creo.
E: ¿Qué puede decir de los fracasos, aquellos que no logran la curación? ¿es que Dios no se preocupa de ellos o es que su poder flaquea ocasionalmente?
C: Los caminos del Señor son inescrutables, pero su poder es absoluto.
E: Esto es simplemente una manera tópica de decir lo que no se sabe. De todos modos, si el poder de Dios es absoluto, ¿por qué necesita milagros?
C: No lo entiendo.
E: Un Dios omnipotente que gobierna todo el Universo y que puede hacer que suceda cualquier cosa, no tiene necesidad de milagros. Si quiere evitar que alguien muera de cáncer puede prevenirle de contraer la enfermedad. De hecho, para mí un milagro es más bien un indicio de que Dios ha perdido el control del mundo y trata torpemente de remediar el deterioro, ¿Cuál es el objeto de que Dios haga todos esos milagros?
C: A través de los milagros Dios muestra su divino poder.
E: Pero, ¿por qué lo hace de un modo tan oscuro? ¿Por qué no lo escribe claramente en el cielo o por qué no pinta la Luna a cuadros u otra cosa más incuestionable? Mejor todavía, ¿por qué no evita algún desastre natural o la expansión de las epidemias devastadoras? Por muy maravillosas que puedan ser unas pocas curaciones en Lourdes, la miseria humana sigue siendo enorme. Repito, los milagros que describe me parecen impropios de un Dios omnipotente.
Levitación, multiplicación de peces… todos tienen un aire de conjura cósmica. ¿No serán simplemente producto de la pueril imaginación humana?
C: Quizá Dios está evitando desastres constantemente.
E: ¡Esto no es una respuesta! Cualquiera podría decir lo mismo. Suponga que yo dijera que pronunciando un encantamiento cada mañana estoy evitando la guerra mundial y citara como prueba el hecho de que, en efecto, la guerra mundial todavía no ha estallado. De hecho un grupo de defensores de los OVNI afirman precisamente esto.
C: Los cristianos creemos que Dios mantiene continuamente el mundo en funcionamiento, de modo que cada cosa que ocurre es un milagro. Toda esta distinción entre lo natural y lo sobrenatural es en realidad un pretexto para desviar la atención.
E: ¡Ahora está cambiando de táctica! Parece como si insinuara que Dios es la naturaleza.
C: Estoy diciendo que Dios es la causa de todas las cosas del mundo natural, aunque no necesariamente en el sentido temporal. No es que ponga en marcha todo el dispositivo y luego se siente a descansar. Dios está fuera del mundo y por encima de las leyes de la naturaleza, sustentando toda su existencia.
E: Me parece que aquí nos encontramos con una sutileza semántica. La naturaleza tiene un maravilloso conjunto de leyes y el Universo sigue un camino evolutivo trazado por estas leyes. Usted describe exactamente lo mismo en términos teísticos hablando de “mantenimiento”. ¿No será su Dios simplemente una manera de hablar? ¿Qué quiere decir que Dios mantiene el Universo? ¿Qué diferencia hay entre esto y decir que el Universo simplemente continúa existiendo?
C: Usted no puede sentirse satisfecho con el hecho escueto de que el Universo existe.Debe tener una explicación. Yo creo que Dios es la explicación y que usa su poder en cada momento haciendo posible el milagro de la existencia.
En la mayoría de los casos lo hace de un modo ordenado (lo que usted llamaría las leyes de la física), pero de vez en cuando se desvía de este orden y produce sucesos espectaculares a modo de avisos o señales a los seres humanos o para socorrer a los fieles, como cuando separó las aguas del mar Rojo para ayudar a los hebreos.
E: Lo que encuentro difícil de entender es por qué cree usted que este hacedor de milagros sobrenatural es el mismo ser que creó el Universo, que responde a las plegarias, que inventó las leyes de la física, que juzga… ¿Por qué no pueden todos estos individuos ser distintos agentes sobrenaturales? Se podría pensar que con tantos milagros que respaldan aparentemente tantas religiones diferentes
y opuestas, una persona que crea en milagros estará obligado a admitir la existencia de una multitud de seres sobrenaturales en competencia.
C: Un solo Dios es más simple que muchos.
E: Todavía no veo cómo estos llamados sucesos milagrosos, por muy notables que sean, puedan considerarse como una prueba de la existencia de Dios. Me parece que está simplemente cambiando los nombres. El “hada madrina” de la infancia pasa a ser la “diosa fortuna” que al final acaba convirtiendo en un ser real que llama Dios. ¿Cómo puede tomar estos “milagros” seriamente?
C: Yo no encuentro nada increíble en Dios, que es el creador de todas las cosas, el hacedor de los objetos materiales. Comparado con el milagro del Universo, ¿qué hay de notable en que Dios dividiera el mar Rojo?
E: Pero usted todavía basa su tesis en la hipótesis de que Dios existe. Estoy de acuerdo en que si existiera un Dios del tipo que usted describe (infinito, omnipotente, benevolente, omnisciente), el mar Rojo sería una nimiedad para él. Pero, ¿cómo sabemos que existe?
C: Es una cuestión de fe.
E: ¡Precisamente!

Como un horno (act II)

2

La conferencia episcopal española está en estado de guerra. El cardenal Rouco cita al profeta Malaquías y clama por la sangre de (nosotros) los “infieles”, dice:

“Sí, llegará el día ardiente como un horno, en el que los malvados y perversos serán la paja, en el que no quedará de ellos ni rama ni rastro; pero, en cambio, a los que honran el nombre de Dios los iluminará un sol de justicia que lleva la salud en las alas.”

Deduzco que somos malvados y perversos, y que nos quemaremos en el infierno. Tenía la esperanza de ir a “limbo“, pero ha caído en la última actualización de su doctrina, mecachis.

Lo que les repudre las entrañas es la posibilidad de que los que no quieren ser cristianos tengan la oportunidad de no ver a un cura ni en pintura, de educar a sus hijos sin que “aprendan” la religión y sus dogmas. Eso es algo que no entra en sus planes. Pierden el control.

Lo cachondo del asunto, es que escudan sus protestas en una supuesta “persecución”. ¡Horror! Si al final vamos a ser como romanos clamando por Rouco en el “Circo”, rodeado de leones. Lo que hay que oír. Qué estrategia tan falsa, y que empanada mental. Tanto machacársela en los confesionarios debe de hacer que el cuerpo produzca demasiada bilis.
¡El futuro nos pertenece! dijo Rouco en su homilía. Es una buena definición del miedo que les atenaza. Tienen miedo a ser parte del pasado, a caer en desuso como las pelucas afrancesadas. ¡Bienvenidos al pasado!

Actualización II
Releyendo en la “prensa” otras declaraciones de Rouco, veo que cita una frase del Papa que lo explica todo claramente. Sabía yo que no era tan tonto el Papa, casi da en el clavo. Dice que la división entre los pueblos de Europa no surge del enfrentamiento confesional o los choques políticos, sino “de la creciente opción de vida, hecha por muchos ciudadanos de Europa y por las más influyentes corrientes de su cultura y opinión públicas, negando explícitamente a Dios o como si no existiese”. Claro hombre, casi lo has pillado. Te ha costado media vida pero has visto la luz. No existe tal división, pero claro que actuamos como si Dios no existiese, ¡porque no existe!

En el limbo

133

He caído de manera casual en una apasionante noticia. La Iglesia católica está considerando (a través de la Inquisición, ahora llamada Congregación para la Doctrina de la Fe) la eliminación del concepto (o misterio) del limbo. Para todos aquellos no demasiado puestos en la mitología fantástica cristiana, el limbo (también llamado “limbo de los justos”) es el misterioso lugar donde van a parar las almas cuasi-puras de los niños que mueren sin recibir el bautismo.
Según ha indicado el Papa, en referencia a este tema, el hombre debe “alcanzar el conocimiento de las verdades fundamentales sobre la vida y sobre su destino, amparado por la luz de su razón”. Mal, hombre, muy mal. Una de las características básicas del pensamiento religioso es que es eminentemente irracional. Si aplicamos la razón y los conocimientos actuales a los dogmas religiosos, la conclusión única es que son mentira podrida (“bullshit” como diría el inglés).
Estas frases “de cara a la galería” demuestran el cinismo y la poca capacidad de las religiones para adaptarse a los avances del pensamiento humano. ¿Qué criterio siguen para plantearse la existencia de unos misterios/dogmas/mitos y no de otros? Si se puede plantear en el caso del “limbo”, ¿por qué no en otras absurdas creaciones como el cielo y el infierno? ¿o la virginidad de María? ¿o la trinidad? ¿o la resurrección? ¿o el mismo concepto de Dios?
Todo mentira.
No lo saben, pero siguen en el limbo.

Estado laico II

27

Ya se que me direis que soy un iluso, pero siguen sorprendiéndome las muestras de pleitesía que se le da a la Iglesia Católica en este país.
Hechos que mejorarán la compresión de lo que voy a decir:
> Estamos en el siglo XXI.
> Dios no existe.
Por lo tanto, me parece incomprensible que el gobierno de Zapatero, supuestamente socialista, no se atreva a romper los lazos anacrónicos que unen nuestro estado con la Iglesia Católica.
Puedo entender que el PSOE no se atreviera a zanjar las relaciones con la iglesia en los gobiernos de Felipe González. Puedo entender que el PP elevara el listón, es un partido que no oculta sus inclinaciones religiosas.
Pero, ¿por qué narices seguimos financiando la Iglesia con un gobierno Socialista? ¿No son laicos?
Tampoco pido que España se declare un país ateo (bueno, sí, ¡lo pido!), pero un poco de resistencia por favor.

¿Para cuándo un estado laico de verdad?

Dios no existe

386

Frases de Carl Sagan [Traducción libre, se admiten mejoras]

“Extraordinary claims require extraordinary evidence”

“Afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias”

“The idea that God is an oversized white male with a flowing beard who sits in the sky and tallies the fall of every sparrow is ludicrous. But if by God one means the set of physical laws that govern the universe, then clearly there is such a God. This God is emotionally unsatisfying… it does not make much sense to pray to the law of gravity”

“La idea que Dios es un grandullón hombre blanco con barba que está sentado en el cielo y que lleva la cuenta de la caída de cada gorrión es ridícula. Pero si con Dios uno quiere decir el conjunto de leyes físicas que gobiernan el universo, entonces evidentemente existe tal Dios. Este Dios es emocionalmente insatisfactorio… no tiene mucho sentido rezarle a la ley de la gravedad”.

Go to Top