El besugo

Mariano Rajoy me ha deslumbrado. Ver su entrevista en Cuatro por Iñaki Gabilondo ha sido algo cercano a una experiencia religiosa. Y medid bien mis palabras, porque lo dice un ateo. Que sencillez de conceptos, que sucinta y que bien medida la inteligencia de sus palabras. Zen puro:

¿Qué piensa hacer usted con los inmigrantes?
No regularizarles.
Ya, eso es lo que no piensa hacer. Yo le pregunto qué piensa hacer.
No regularizarles.
Pero ¿qué piensa hacer?
Lo que no voy a hacer es regularizarles.

Brillante como una estrella (fugaz).

http://youtu.be/zV0ZiWRPK9M

Españoles preocupados

Dicen las encuestas que la primera “preocupación” de los ciudadanos españoles es la inmigración[1]. Pero no en el sentido de estar preocupados por la ínfimas condiciones humanitarias que padecen los inmigrantes que se hacinan en las instalaciones de nuestras fronteras, no. Preocupación en sentido xenófobo, aunque nadie lo dice pero todo el mundo lo piensa.
Es lo que más preocupa, ¡oiga! Más que el desorbitado precio de la vivienda[2]; más que el retroceso de las políticas sociales, la poca calidad de la sanidad y de la enseñanza; más que la precariedad e inseguridad laborales que llenan la sociedad de “mileuristas” ?si hay suerte? y “quinientoseuristas” ?si se me permite el palabro? que malviven en nuestras urbes; más que la degradación exponencial del medio ambiente, la quema de los bosques, la contaminación del aire y del agua, y la extinción de cientos de especies cada dos por tres; más que la degradación de las antaño instituciones democráticas, ahora gobernadas por la corporaciones que sostienen la zanahoria de la globalización capitalista; más que el abandono crónico que sufren los pobres, los ancianos y los discapacitados; más que la pervivencia de la discriminación a las mujeres y las minorías raciales; más que el retroceso mundial de las libertades civiles debido a la “guerra contra el terror”; más que las guerras injustas; incluso más que la guerra de hipótesis “conspiranoicas” sobre el 11M. En definitiva, más que nada.
Los argumentos que dan los descontentos ciudadanos para tener ese pánico a los inmigrantes son de gran calado intelectual[3]. Dicen que los inmigrantes “nos quitan” el trabajo[4]. Interesante apreciación. No he visto yo todavía una cola de “cristianos viejos” esperando a ser contratados como peones albañiles, jornaleros en la recogida del fresón o del espárrago, o en los servicios de limpieza, trabajos donde casi todos toditos los contratados “legales”, y por su puesto todos los cientos de miles de ilegales y “sumergidos” son inmigrantes.
Dicen que los inmigrantes “no se adaptan a nuestra cultura” y “no respetan nuestras tradiciones”. Hay madre, ¿qué cultura? ¿Hablamos de la cultura judeo-cristiana? ¿Hablamos de la cultura democrática? ¿Hablamos de la cultura gastronómico-festiva? ¿Hablamos del lenguaje? ¿Ha cambiado un ápice la cultura alemana con las inmigraciones sucesivas de españoles, italianos o turcos durante más de treinta años? Siempre se dicen las mismas manidas “teorías sociológicas de bar”, donde los inmigrantes africanos y asiáticos son un gran problema por sus diferencias culturales e idiomáticas. Nada se dice, por ejemplo, de los cientos de miles de alemanes e ingleses que viven permanentemente en España y no tienen ninguna intención ni de aprender el idioma ni de integrarse en nuestra supuesta cultura. ¿No será entonces que la cuestión es un problema de clasismo y racismo?
Dicen que los inmigrantes se llevan todas las ayudas para vivienda. Y esto lo dicen personas que tienen un trabajo bien remunerado ?o aún peor, yo he oído enunciar este argumento a parejas con dos trabajos bien remunerados? y que aunque en España no hubiera ningún inmigrante no conseguirían nunca una vivienda de protección oficial al no cumplir “ninguno” de los requisitos.
Dicen que los niños extranjeros hacen que baje el nivel de la educación, en vez de darse cuenta de lo obvio, no son los niños los que bajan el nivel sino la poca inversión en una enseñanza pública de calidad, con el número de profesores necesario para que los alumnos con necesidad de un mayor apoyo no afecten negativamente al resto[5].
El asunto es echarle la culpa al más débil para no tener que analizar la verdadera naturaleza de los problemas.

Notas:
[1]. Dentro, eso sí, del grupo elegido de personas que están en su casa en horario laboral y que tienen una línea telefónica fija. Me fío yo de la representación estadística.
[2]. Léase estafa mafiosa consentida por los gobiernos y fomentada por los privilegiados ladrones que controlan la economía.
[3]. Siempre es bueno encontrar una víctima propiciatoria sobre cuyas espaldas descargar la responsabilidad de los problemas.
[4]. “Empresarios, sindicatos y ONG afirman que sí hay trabajo para más inmigrantes” (El País)
[5]. “Hacia una escolarización equilibrada de los inmigrantes” (Jesús Ibáñez Bueno, Apas-Chamberí)