{"id":1012,"date":"2011-06-04T20:10:06","date_gmt":"2011-06-04T18:10:06","guid":{"rendered":"http:\/\/junjan.org\/wordpress\/?p=1012"},"modified":"2011-06-04T20:42:05","modified_gmt":"2011-06-04T18:42:05","slug":"brigadista_en_palestina-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/junjan.org\/wordpress\/2011\/06\/brigadista_en_palestina-2\/","title":{"rendered":"Brigadista en Palestina"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/periodismohumano.com\/autor\/albertoarce\" target=\"_blank\">Alberto Arce<\/a>, uno de mis periodistas favoritos, public\u00f3 en 2004 varios art\u00edculos en el desaparecido peri\u00f3dico online \u00ab<a href=\"http:\/\/web.archive.org\/web\/20040904064302\/http:\/\/www.lainsignia.org\/palestina.html\" target=\"_blank\">La Insignia<\/a>\u00bb sobre sus experiencias en Palestina. Los enlac\u00e9 en su momento en el Blog, pero como ya no est\u00e1n disponibles all\u00ed y en mi opini\u00f3n siguen teniendo un gran inter\u00e9s, casi ya hist\u00f3rico, los vuelvo a publicar aqu\u00ed.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><em>[NOTA]: Un consejo, si quer\u00e9is leerlo en papel, usad el enlace \u00abPrintFriendly\u00bb que hay en el pie del art\u00edculo.<\/em><br \/>\n<strong>Brigadista en Palestina: Ya no hay locos<\/strong><br \/>\n<em>Alberto Arce<\/em> Palestina, 28 de Julio de 2004.<br \/>\nPublicado originalmente en La Insignia.<\/p>\n<p>\u00abSi no es ahora, ahora que la Justicia<br \/>\ntiene menos,<br \/>\ninfinitamente menos<br \/>\ncategor\u00eda que el esti\u00e9rcol;<br \/>\nsi no es ahora, \u00bfcu\u00e1ndo,<br \/>\ncu\u00e1ndo se pierde el juicio?<br \/>\nRespondedme, loqueros, relojeros (&#8230;)<br \/>\nYa no hay locos, amigos, ya no hay locos.<br \/>\nSe muri\u00f3 aquel manchego,<br \/>\naquel estrafalario<br \/>\nfantasma del desierto,<br \/>\ny &#8230; \u00a1ni en Espa\u00f1a hay locos!<br \/>\nTodo el mundo est\u00e1 cuerdo,<br \/>\nterrible,<br \/>\nmonstuosamente cuerdo. \u00bb<br \/>\n-Le\u00f3n Felipe-<\/p>\n<p>Pasar un mes en Palestina como integrante de una de una organizaci\u00f3n cuya misi\u00f3n es protestar pac\u00edficamente contra una ocupaci\u00f3n militar que dura ya m\u00e1s de 35 a\u00f1os suena a locura dif\u00edcilmente justificable. Ya no hay locos, ni parias ni quijotes en este mundo de la injusticia globalizada. Comenzamos a descansar como individuos absurdamente racionales dispuestos a dejarnos arrastrar por la corriente de consumo que nos envuelve, maximizando nuestro beneficio particular en todo cuanto hacemos y expulsando cualquier posibilidad de compromiso de la supuesta independencia de criterios que so\u00f1amos haber conseguido a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n.<br \/>\nPero a\u00fan es posible romper con lo que se espera de uno y en vez de disfrutar de las playas de la Costa Brava o sentarse en el tedio del verano gijon\u00e9s, optar por seguir adelante con ciertas ideas. Son lo \u00fanico que nos queda para no convertirnos en \u00abuno de ellos\u00bb.<br \/>\nNuestros abuelos so\u00f1aron durante una guerra con construir un mundo m\u00e1s justo y la perdieron, vi\u00e9ndose obligados, a partir de aquella triste retirada a pie a trav\u00e9s de los Pirineos, a encerrarse en el exilio o volver a un pa\u00eds que fue durante cuarenta a\u00f1os un inmenso campo de concentraci\u00f3n. Entendieron antes de tiempo que las batallas que se pierden viajan por el mundo contagiando el derrotismo del vencido a quienes quer\u00edan implicarse pero pensaron que no era el momento adecuado para hacerlo.<br \/>\nNuestros padres militaron en el antifranquismo para darse cuenta posteriormente de que la democracia por la que hab\u00edan luchado no servir\u00eda para que sus hijos reprodujesen su bienestar por s\u00ed mismos. Les instalaron en la precariedad. El franquismo muri\u00f3 en un hospital tras una larga convalecencia que permiti\u00f3 dise\u00f1ar la democracia controlada en la que actualmente vivimos. Sus sindicatos nos traicionaron y sus partidos de izquierda nos han ense\u00f1ado que la justicia y la igualdad de oportunidades no figuraban realmente entre sus prioridades, centradas en repartirse con la derecha las cuotas de poder a las que el sistema les permite acceder.<br \/>\nCualquier modo de respuesta a esta sociedad, cualquier manera de marcar el camino que recorren el silencio y la apat\u00eda de nuestros mayores (dirigentes, gobernantes, consejeros desde la madurez) es \u00fatil para expresar que el mundo camina al rev\u00e9s y no sabemos como enderezarlo, tenemos que optar, por tanto, por la v\u00eda de negar su pretendida racionalidad.<br \/>\nCuando uno se decide finalmente a emprender el viaje se encuentra con que debe explicar ante cada persona a la que se lo cuenta cu\u00e1les son los motivos que le mueven a comprometerse de este modo y no de otro con la lucha de los palestinos o las razones por las cuales lo hace con esta causa y no con otra. Es f\u00e1cil reconocer que a la mayor\u00eda de las personas de nuestro entorno, la idea les suena a impulso desesperado en la b\u00fasqueda de motivos para llenar esos vac\u00edos que tanto se nos notan. Quiz\u00e1 sea cierto. Pero en todo caso, pensamos que tiene la misma legitimidad comprometerse a asumir riesgos por una causa justa que no hacerlo para poder relajarnos en la comodidad de nuestra pretendida vida f\u00e1cil en Barcelona, Madrid o San Sebasti\u00e1n. Es cuesti\u00f3n de prioridades. Y de insatisfacciones tambi\u00e9n, \u00bfpor qu\u00e9 no? Estamos absolutamente insatisfechos con la realidad. Con la nuestra, que experimentamos a diario, y con las de muchos m\u00e1s, que vamos conociendo poco a poco.<br \/>\nEs cierto que quiz\u00e1s nos esforzamos bastante m\u00e1s por conocer insatisfacciones que satisfacciones. Es cierto que nos centramos m\u00e1s en las injusticias que en las buenas noticias de la vida diaria, que por cierto, cada vez escasean m\u00e1s. Es cierto que nos resulta m\u00e1s f\u00e1cil de comprender el pesimismo que el optimismo. Pero no pensamos sentirnos culpable por ello, no tenemos la m\u00e1s m\u00ednima intenci\u00f3n de hacer caso a quienes pretenden hacernos ver que estamos equivocados. Es una opci\u00f3n vital. La de quedarnos siempre cerca, al menos como postura, de aquellos a quienes les ha tocado la carta doblada en la baraja de la existencia.<br \/>\nHace a\u00f1os podr\u00edamos habernos refugiado en la seguridad de las ideolog\u00edas o en la de la militancia en los partidos de izquierda. Sin lugar a dudas, esconderse bajo el paraguas de una organizaci\u00f3n que nos dictase posturas comunes ante las disyuntivas que enfrentamos sustituir\u00eda el compromiso personal, tan dif\u00edcil, por el del grupo, m\u00e1s f\u00e1cilmente justificable. Ahorrar\u00edamos muchas explicaciones, sustituidas por la pertenencia a alguna etiqueta omniabarcante que sirviese de mediaci\u00f3n entre el individuo y la sociedad. Pero el tiempo de aquellas organizaciones se termin\u00f3 y las ideas est\u00e1n demasiado machacadas como para servir de firme coraza de nuestro comportamiento. Queda s\u00f3lo la pulsi\u00f3n, el compromiso espont\u00e1neo y el \u00edmpetu de una acci\u00f3n inmediata que no tiene demasiado miedo a equivocarse. \u00abSe muri\u00f3 aquel manchego, aquel estrafalario fantasma del desierto y&#8230; ni en Espa\u00f1a hay locos\u00bb.<br \/>\nReviv\u00e1moslo.<\/p>\n<p><strong>Brigadista en Palestina (II): La solidaridad internacional y las brigadas por la paz<\/strong><br \/>\n<em>Alberto Arce<\/em> Palestina, 28 de Julio de 2004.<br \/>\nPublicado originalmente en La Insignia.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfDesde cuando un pueblo ocupado tiene la responsabilidad<br \/>\nde organizar un movimiento pacifista?\u00bb<br \/>\n-Edward Said. El Pa\u00eds (Espa\u00f1a, 29 de enero de 2002)-<\/p>\n<p>Y a\u00fan as\u00ed lo hace. La presencia de internacionalistas en Palestina servir\u00e1, a lo largo del verano 2004, para denunciar las continuas violaciones de los derechos humanos que tienen lugar cada d\u00eda en los territorios ocupados. Su mecanismo de denuncia es la acci\u00f3n directa no violenta. Y, pese a que la parte visible de la movilizaci\u00f3n es aquella que encabezan los internacionales, en realidad \u00e9sta no supone m\u00e1s que la punta del iceberg de la incesante movilizaci\u00f3n palestina, dentro de la cual que se enmarca.<br \/>\nAl mismo tiempo que se desarrollen acciones de protesta, la intenci\u00f3n de la campa\u00f1a del Movimiento de Solidaridad Internacional (MSI) es proteger personas y casas y dificultar los movimientos represivos del ej\u00e9rcito israel\u00ed. Contribuir, en definitiva, a hacer m\u00e1s p\u00fablica y evidente la ignominia de una ocupaci\u00f3n de territorios que debe finalizar y le grita en la cara a la comunidad internacional su continua inacci\u00f3n ante el comportamiento del Estado de Israel.<br \/>\nCuando se habla de los voluntarios internacionales no estamos refiri\u00e9ndonos a locos o parias descabezados que buscan correr riesgos porque s\u00ed. Ni mucho menos estamos hablando de j\u00f3venes violentos que pretenden proteger con su presencia a activistas de las organizaciones armadas que se enfrentan a la ocupaci\u00f3n, como el gobierno de Israel alega. Se trata de pac\u00edfistas, personas de toda clase, nacionalidad y condici\u00f3n que hacen suyo el sufrimiento del pueblo palestino y pretenden, desde la m\u00ednima contribuci\u00f3n de un individuo, aportar un poco de luz y de justicia a un conflicto globalizado hace ya muchos a\u00f1os.<br \/>\nEscapando de la dificultad y el peligro de las grandes y espectaculares acciones que la sociedad medi\u00e1tica reclama, a la b\u00fasqueda de carnaza, para reconocer y dar publicidad a la existencia del oprobio y la indignidad de la situaci\u00f3n a la que el pueblo palestino se ve sometido, la simple presencia de personas solidarias con su causa, servir\u00e1 para que los palestinos se sientan, en su vida diaria, menos olvidados por el mundo. En esta direcci\u00f3n es importante considerar que, desde el punto de vista de la difusi\u00f3n de la informaci\u00f3n, de nada servir\u00e1n las acciones pac\u00edficas que se desarrollen en Palestina si estas no van acompa\u00f1adas, en los pa\u00edses de origen de los brigadistas, de repercusi\u00f3n y difusi\u00f3n adecuadas.<br \/>\nSi las redes sociales que los brigadistas internacionales sean capaces de tejer a su alrededor para difundir desde el terreno la verdad sobre lo que sucede en los territorios ocupados no pueden hacer llegar lo que all\u00ed sucede al conocimiento de la mayor cantidad de personas posible, la campa\u00f1a de solidaridad con el pueblo palestino cojear\u00e1 en uno de sus pilares m\u00e1s importantes: la difusi\u00f3n de la paz como ejemplo de resoluci\u00f3n de conflictos.<br \/>\nLos activistas internacionales y los medios de comunicaci\u00f3n<br \/>\nRachel Corrie, activista estadounidense por la paz, tan s\u00f3lo ten\u00eda 23 a\u00f1os cuando fue asesinada el d\u00eda 16 de marzo del a\u00f1o 2003 por un bulldozer israel\u00ed mientras intentaba evitar que se derribase la casa de una familia palestina. Tom Hurndall, brit\u00e1nico, intentaba proteger a un grupo de ni\u00f1os palestinos cuando un disparo en la cabeza, proveniente de un francotirador israel\u00ed, le asesin\u00f3 el 12 de abril de 2003. Ten\u00eda 22 a\u00f1os. A Brian Avery, estadounidense de 23 a\u00f1os, una r\u00e1faga de ametralladora le provoc\u00f3 heridas graves en el rostro cuando ayudaba a un grupo de palestinos el d\u00eda 5 de abril del mismo a\u00f1o.<br \/>\nLos casos citados son tan s\u00f3lo tres ejemplos de la violencia que el ej\u00e9rcito de Israel ejerci\u00f3 indiscriminadamente en los territorios palestinos ocupados a lo largo del a\u00f1o 2003. Tres casos que adquieren -\u00fanicamente en funci\u00f3n de su condici\u00f3n de extranjeros- m\u00e1s relevancia medi\u00e1tica en la prensa internacional que el terror diario ejercido por la ocupaci\u00f3n militar israel\u00ed de Gaza y Cisjordania, al que ya estamos lamentablemente acostumbrados.<br \/>\nSu ejemplo no ha resultado est\u00e9ril y este verano del 2004 el n\u00famero de brigadistas que contin\u00faan su labor se incrementar\u00e1 de manera importante. El ej\u00e9rcito israel\u00ed tiene que entender que la represi\u00f3n hacia los brigadistas internacionales no tendr\u00e1 m\u00e1s que efectos negativos sobre su modo de proceder en los territorios ocupados y tendr\u00e1 que convivir, en el desarrollo de su pol\u00edtica represiva, con las c\u00e1maras y los altavoces de cientos de testigos internacionales que continuar\u00e1n desenmascarando su comportamiento mientras contin\u00fae la ocupaci\u00f3n.<br \/>\nEl papel de los medios de comunicaci\u00f3n es fundamental. Si no deciden darle la adecuada cobertura a lo que all\u00ed sucede pese a la presencia en dichos territorios de ciudadanos de diversos pa\u00edses dispuestos a acompa\u00f1ar en todo momento a los activistas palestinos, estar\u00e1n colaborando a que al muro de la verg\u00fcenza se le sume una vez m\u00e1s el muro del silencio. La inmediatez de la noticia, como podemos observar habitualmente, sustituye en nuestros medios de comunicaci\u00f3n a un conflicto enquistado como el palestino-israel\u00ed. Peor a\u00fan, lo circunscribe al \u00e1mbito de la nota de agencia que relata hechos tr\u00e1gicos para cubrir espacios de poca importancia, impidiendo un detallado an\u00e1lisis de las circunstancias en las que estos tienen lugar. De este modo, la resoluci\u00f3n del conflicto se alarga y retrasa. Por eso es tan importante que la opini\u00f3n p\u00fablica occidental conozca y comprenda las acciones de los brigadistas, porque s\u00f3lo a trav\u00e9s de su movilizaci\u00f3n y \u00fanicamente a trav\u00e9s de la presi\u00f3n sobre los gobiernos occidentales de sus propios ciudadanos, Israel ceder\u00e1 en su negociaci\u00f3n con los palestinos.<br \/>\nAqu\u00ed radica la importancia del papel de acompa\u00f1amiento que los activistas internacionales representan en Palestina. Frente al derribo diario de las viviendas de los palestinos, frente a la verg\u00fcenza internacional que supone la construcci\u00f3n del muro de Cisjordania, frente a los continuos ataques de colonos jud\u00edos ortodoxos a los campesinos palestinos, frente a la multitud de bloqueos de carreteras y puntos de control que impiden a los palestinos desarrollar su vida diaria dentro de una m\u00ednima normalidad, frente a todas estas situaciones, la poblaci\u00f3n palestina resiste con dignidad.<br \/>\nEs necesario, en este contexto, que este verano los medios de comunicaci\u00f3n le transmitan a la poblaci\u00f3n que, guiados por el convencimiento de que otro mundo es posible y que, entre todos y empezando por uno mismo, cientos de europeos y estadounidenses est\u00e1n llegando y llegar\u00e1n a Palestina para sumar esfuerzos al pueblo palestino en su lucha por la libertad con un ejemplo de acci\u00f3n directa no violenta que pretende, aunque sea desde lo simb\u00f3lico, desacelerar la violenta escalada hacia el odio y la muerte a la que por desgracia estamos ya demasiado acostumbrados cada vez que o\u00edmos hablar de conflicto palestino-israel\u00ed.<br \/>\nLa causa \u00e1rabe puede ser tambi\u00e9n la causa de la paz, frente a lo que pretenden hacernos creer desde los sectores conservadores del stablishment internacional. \u00bfY qu\u00e9 mejor que una peque\u00f1a muestra de solidaridad con el pueblo palestino para construir una causa de la paz que sirva como ejemplo de superaci\u00f3n respecto de las agoreras condenas a un obligatorio choque de civilizaciones que algunos est\u00e1n tan interesados en mantener?<\/p>\n<p><strong>Brigadista en Palestina (III): Israel, un pa\u00eds militarizado<\/strong><br \/>\n<em>Alberto Arce<\/em> Palestina, 29 de Julio de 2004.<br \/>\nPublicado originalmente en La Insignia.<\/p>\n<p>Jerusal\u00e9n Este.- El hostal Faisal, situado frente a la puerta de Damasco, en Jerusal\u00e9n Este, no es tan diferente a cualquier otro albergue de mochileros de los que he visitado en otros pa\u00edses. Destartalado por fuera, con la falta de mantenimiento que caracteriza a los sitios baratos y rodeado adem\u00e1s del caos y el bullicio propio de cualquier calle de la parte \u00e1rabe de Jerusal\u00e9n. Sobrio por dentro, lo \u00fanico que recuerda que estamos en la \u00abbase\u00bb del Movimiento de Solidaridad Internacional (ISM por sus siglas en ingl\u00e9s) es alg\u00fan que otro cartel en protesta contra la ocupaci\u00f3n israel\u00ed sobre las paredes llenas de graffitis que los viajeros van dejando como recuerdo de su estancia. La bandera pacifista sobre fondo arcoiris que vimos en las movilizaciones mundiales contra la guerra de Irak, es la primera imagen que nos retrae realmente al motivo de nuestra presencia en la ciudad: la marcha contra el muro de separaci\u00f3n y la accion directa no violenta contra la ocupacion israeli de Cisjordania y Gaza. Al fin hemos llegado al sitio correcto. Rodeados, por fin, de iguales, podemos relajarnos despu\u00e9s de varios horas de trayecto entre el aeropuerto Ben Guri\u00f3n de Tel Aviv y Jerusal\u00e9n, en las que nos hemos sentido totalmente abrumados por la abundancia de hombres y mujeres armados por todas partes. Palestina est\u00e1 ocupada por el ejercito israel\u00ed e Israel est\u00e1 ocupada, al mismo tiempo por sus propias armas y por la militarizacion absoluta en la que vive su sociedad.<br \/>\nLa primera persona con la que hablamos en el Faisal es un chico joven, de unos 15 a\u00f1os. Nos pregunta directamente por el motivo de nuestra de visita. Mencionamos el ISM y nos hace pasar a un peque\u00f1o sal\u00f3n de t\u00e9 donde el idioma mayoritario es el ingl\u00e9s; en cada esquina hay un enchufe y una camara al lado, cargando bater\u00edas. El resto de las personas hospedadas en el estableciimento comparte los motivos del viaje. Un tal Hisham parece ser el jefe; cojea ostensiblemente y prefiero no preguntarle por qu\u00e9. Nos dice que esperemos un rato. Est\u00e1 cocinando para todos. Esta noche hablaremos y empezaremos a planear el calendario de cada uno: cu\u00e1ndo y d\u00f3nde nos entrenamos, en que grupo nos incluimos y hacia d\u00f3nde partiremos el fin de semana.<br \/>\nEs facil caer presa de una cierta mania persecutoria cuando uno viaja a Israel y sabe que su objetivo no es visitar los \u00abSantos Lugares\u00bb o ba\u00f1arse en el Mar Muerto. Desde que embarcamos en Barcelona, nos sentimos observados por el resto de pasajeros. Creo que Mar\u00eda y yo somos los \u00fanicos espa\u00f1oles adem\u00e1s de la tripulaci\u00f3n de Iberia. El peor momento, el que nos permite darnos cuenta de lo miserable que es el miedo, llega cuando un chico de aproximadamente mi edad (cercano a los treinta) comienza a hacerme preguntas sobre el motivo de nuestro viaje. En cualquier otra circunstancia, los compa\u00f1eros de viaje son personas a las que se puede contar la vida sin ning\u00fan problema; e este caso, en cambio, comenzamos a mentir, obsesionados con la idea de que sea un policia o simplemente un israel\u00ed que d\u00e9 parte de nosotros a los guardias fronterizos. En realidad es un \u00e1rabe israel\u00ed que nos cuenta los problemas que tiene cada vez que quiere viajar a su casa. La polic\u00eda lo interroga, lo registra, lo molesta. A medida que avanza en su relato sobre los excesos de la policia de aduanas israel\u00ed, el resto de pasajeros empieza a mirarnos sin ningun recato. Me descubro cobarde y quiero separarme de \u00e9l a la hora de pasar el control de pasaportes. No quiero que el viaje se estrop\u00e9e en el mismo aeropuerto. Le deseamos suerte cuando estamos aterrizando y la primera escena de la que somos testigos en la misma escalerilla del avi\u00f3n la componen tres polic\u00edas que est\u00e1n pidiendo la documentaci\u00f3n y haciendo preguntas de forma aleatoria a algunos de los pasajeros.<br \/>\nEl control de pasaportes ha resultado ser m\u00e1s suave de lo que pens\u00e1bamos. Parece ser que desde la reciente victoria de Ann Petter, una estadounidense que consigui\u00f3 que la Justicia israel\u00ed impidiese su deportaci\u00f3n, es mas dific\u00edl impedir la entrada de pacifistas extranjeros, aunque la policia sabe que venimos. Apenas cinco minutos de preguntas formales sobre el dinero del que disponemos, si tenemos alg\u00fan amigo en Israel, d\u00f3nde vamos alojarnos, qu\u00e9 lugares pensamos visitar. Mar\u00eda dice que me temblaba la voz. Me defiendo explicando que pronunciar nombres en hebreo no me resulta la cosa m\u00e1s f\u00e1cil del mundo. No es cierto. Estaba muy nervioso. Complejo de culpa: me obsesiona la posibilidad de que me den la vuelta en el aeropuerto. Pero en realidad parezco m\u00e1s un turista que un militante.<br \/>\nAl salir del aeropuerto Ben Guri\u00f3n, la primera imagen que se me viene a la cabeza es la de cualquiera de las estaciones de autobuses en las que he esperado mientras estudiaba. Lo que en Espa\u00f1a eran grupos de estudiantes que volv\u00edan a sus casas o iban a la universidad cargados de mochilas y libros, aqu\u00ed son soldados de entre 18 y 25 a\u00f1os con grandes metralletas. Pero sus madres los besan y les dicen que se cuiden y que llamen para dar noticias de vez en cuando. Como hacian con nosotros. Como har\u00eda cualquier madre del mundo, preocupada por un hijo que, en realidad, se esta yendo a una guerra. Las madres dan un beso y los padres dan la mano. \u00abCu\u00eddate, hijo\u00bb dicen. Nosotros nos \u00edbamos a estudiar. Ellos se van a ocupar la tierra de los palestinos.<br \/>\nEl autob\u00fas de l\u00ednea regular Tel Aviv-Jerusal\u00e9n rebosa. Hace calor y nos toca viajar de pie en el pasillo. M\u00e1s de la mitad del pasaje va de uniforme y tiene una metralleta entre las manos. Duermen, escuchan m\u00fasica en sus reproductores port\u00e1tiles, hablan por tel\u00e9fono. Y nos miran. Somos los \u00fanicos extranjeros del autob\u00fas y vamos de pie. Nos miran como se mira a cualquier turista en cualquier parte del mundo. Pero nosotros, en realidad, estamos aqu\u00ed para protestar contra ellos. Y nos intimida ver que sus armas, aunque descargadas, nos apuntan inocentemente. Quiz\u00e1s nos encontremos con alguno de ellos en un heck-point dentro de varios d\u00edas.<br \/>\nEn la estaci\u00f3n central de autobuses de Jerusal\u00e9n comienzan de nuevo los controles y las preguntas. Detector de metales, mochilas, pasaportes. Nada se les escapa. Los agentes de seguridad (no se c\u00f3mo llamarles ya que visten de civil pero van armados) son realmente malencarados. Les encanta provocar a los extranjeros y humillar a los \u00e1rabes. La chica que revisa a Mar\u00eda se dirige a m\u00ed s\u00f3lo para decirme que no tenga prisa, que repetir\u00e1 exactamente el mismo procedimiento conmigo. M\u00e1s vale tener paciencia, sonre\u00edr y decir que s\u00ed a todo. Salimos caminando por la calle Jaffa en direcci\u00f3n a la ciudad vieja. La constante son las armas. Nunca hab\u00eda visto tanta gente armada. En cada parada de autob\u00fas hay uno; en cada centro comercial hay varios; incluso en las terrazas de las cafeter\u00edas hay grupos de j\u00f3venes que toman cerveza con su metralleta entre las piernas. Los colonos que bajan a la ciudad a hacer la compra de la semana llevan su metralleta como yo llevo mi mochila. Supongo que me acostumbrar\u00e9. Pero s\u00e9 que al principio parezco Paco Mart\u00ednez Soria sorprendido en la gran ciudad. Hace calor y los jud\u00edos ortodoxos con sus largas barbas, sus abrigos y sus sombreros negros me provocan una sensaci\u00f3n extra\u00f1a.<br \/>\nCuando se entra en el barrio \u00e1rabe de la ciudad vieja, todo cambia. Ya hay ni\u00f1os corriendo por todas partes. Ruido, bullicio y bazares. Sonrisas y buen humor. Gente que nos saluda y nos da la bienvenida. Definitivamente me quedo con los \u00e1rabes. Los jud\u00edos estan obsesionados con su seguridad. Los \u00e1rabes, pese a lo desesperado de su situaci\u00f3n, siguen adelante con una sonrisa en la boca.<br \/>\nYa en el Faisal, el primer ciudadano de otro pa\u00eds con el que hablamos es un canadiense de Montreal. Ha estudiado ciencias pol\u00edticas, como yo, y acaba de llegar despu\u00e9s de 30 horas de viaje v\u00eda Dubl\u00edn. Parece un tipo feliz. Quiere empezar a hacer algo ya. Lleva un mes preparando este viaje, m\u00e1s o menos como nosotros. En seguida se nos unen un par de estadounidenses, una chilena, una francesa y varios suecos. Algunos cuentan historias sobre Nabl\u00fas, Hebr\u00f3n, Gaza. Hay brigadistas que llevan meses en los territorios ocupados y vienen cada tanto hasta Jerusal\u00e9n para relajarse, comer, dormir, escribir, revelar fotograf\u00edas o despedirse de la gente que se conoce por el camino. Nos hablan del buen recibimiento que los palestinos dispensan a cualquier extranjero. De soldados, de armas, de disparos, de estr\u00e9s y tensi\u00f3n. Nos hablan de una realidad que cada vez vemos mas cercana. Pero todos parecen tranquilos.<br \/>\nHoy es jueves, ma\u00f1ana viernes y el s\u00e1bado recibiremos entrenamiento: c\u00f3mo hablar con los soldados, c\u00f3mo actuar en los controles, como reaccionar ante las diferentes situaciones en las que nos vamos a ver envueltos. Y el domingo empieza todo. Nos ubicar\u00e1n por grupos en diferentes poblaciones y campos de refugiados de los territorios ocupados y comenzaremos a resistir y a protestar pac\u00edficamente, junto a los palestinos, contra la ocupaci\u00f3n y el muro de la verg\u00fcenza.<br \/>\n<strong>Brigadista en Palestina (IV): El muro de la verg\u00fcenza<\/strong><br \/>\n<em>Alberto Arce<\/em> Palestina, 30 de Julio de 2004.<br \/>\nPublicado originalmente en La Insignia.<br \/>\nEl mapa de Palestina parece un queso agujereado y aplastado. Palestina sobrevive perforada y rota, privada de su continuidad territorial por el muro de separaci\u00f3n que Israel construye a lo largo del territorio de Cisjordania y apisonada en su supervivencia material por 35 a\u00f1os de ocupaci\u00f3n militar. La realidad a la que sus habitantes se enfrentan cada d\u00eda es la cr\u00f3nica de un horror por todos conocido pero cada vez m\u00e1s silenciado, m\u00e1s normalizado y m\u00e1s aceptado como irremisible por todos nosotros, silenciosa y c\u00f3mplice comunidad internacional.<br \/>\nPoblaciones enteras rodeadas por losetas de hormig\u00f3n de varios metros de alto, hombres que no pueden salir de su pueblo-c\u00e1rcel para ganarse dignamente el sustento en las f\u00e1bricas que quedan tras el muro de separaci\u00f3n (112 poblaciones palestinas con aproximadamente 200.000 habitantes quedan atrapadas y aisladas por el muro), ni\u00f1os que no pueden llegar hasta sus colegios, j\u00f3venes que no pueden asistir a la Universidad y personas que mueren en las ambulancias bloqueadas por los controles del ej\u00e9rcito israel\u00ed. Ese es el resultado del muro que Israel construye \u00bfpara su seguridad?<br \/>\nEn caso de que alguien a\u00fan lo dudase, lo que est\u00e1 sucediendo en Palestina es un aut\u00e9ntico genocidio. Se entiende por genocidio el crimen consistente en destruir o cometer conspiraci\u00f3n para aniquilar o exterminar de forma premeditada y sistem\u00e1tica un grupo nacional. Israel lleva perpetrando una pol\u00edtica sistem\u00e1tica de destrucci\u00f3n del pueblo palestino desde que en 1948 tuvieran lugar las primeras expulsiones masivas de poblaci\u00f3n \u00e1rabe y especialmente desde que en 1967 se ocupasen los territorios de Gaza y Cisjordania en los que deber\u00eda fundarse el Estado palestino.<br \/>\nDesde esa fecha hasta el d\u00eda de hoy, y previsiblemente a\u00fan por muchos a\u00f1os, aumenta el lento drenaje de sufrimiento y muertos palestinos, incrementando as\u00ed mismo la ignominia del comportamiento israel\u00ed. S\u00f3lo desde el inicio de la segunda intifada en el a\u00f1o 2000 han muerto casi 3000 palestinos frente a unos 700 israel\u00edes. Mientras tanto, nuestros gobiernos comprenden que Israel debe defenderse del terrorismo construyendo un Muro de separaci\u00f3n de los palestinos pero al mismo tiempo no mueven el m\u00e1s m\u00ednimo resorte para proteger a los palestinos del terrorismo de estado israel\u00ed.<br \/>\nPalestina es el mayor campo de concentraci\u00f3n del mundo. Est\u00e1 vigilada por soldados israel\u00edes que, con una media de edad de 20 a\u00f1os y un nivel de prepotencia absolutamente imposible de manejar, deciden, con un refresco en la mano y una metralleta en la otra, sobre la humillaci\u00f3n constante en que se ha convertido la vida diaria de miles de palestinos. La ocupaci\u00f3n militar que estos soldados representan no es m\u00e1s que el brazo ejecutor de la decisi\u00f3n pol\u00edtica del gobierno de Ariel Sharon (compartida por el laborismo de Sim\u00f3n Peres) de aniquilar definitivamente las posibilidades de que el futuro estado palestino sea una entidad con posibilidades de desarrollarse con autonom\u00eda. Y el muro no es m\u00e1s que el ejemplo a trav\u00e9s del cual se comprenden 56 a\u00f1os de guerra israel\u00ed contra el pueblo palestino.<br \/>\nEl muro de la verg\u00fcenza debe ser derribado<br \/>\nEl 20 de octubre de 2003 la Asamblea de las Naciones Unidas conden\u00f3 (con 144 votos a favor sobre 166 posibles) el muro del apartheid que Israel construye en Cisjordania desde Junio del 2002. Varios meses despu\u00e9s de que se aprobase esta primera resoluci\u00f3n de las Naciones Unidas, el 9 de julio de 2004, el muro fue declarado ilegal por el Tribunal Internacional de Justicia de la Haya (14 votos a favor y s\u00f3lo 1 en contra, el de los Estados Unidos). Al mismo tiempo, la Corte dio un paso m\u00e1s all\u00e1 de la mera declaraci\u00f3n y considera que el gobierno de Ariel Sharon debe derribar los tramos ya construidos e indemnizar a los palestinos por los graves perjuicios ocasionados a lo largo de estos a\u00f1os. El 20 de julio la Asamblea General de Naciones Unidas aprob\u00f3 por abrumadora mayor\u00eda (150 votos sobre 166) una resoluci\u00f3n en la que conminaba al Estado de Israel a acatar la sentencia del Tribunal Internacional de Justicia e incluso incitaba a la comunidad internacional a cesar en su colaboraci\u00f3n con el Estado de Israel en tanto \u00e9ste no cumpla con sus obligaciones.<br \/>\nComo era de esperar, Israel no acatar\u00e1 la sentencia ya que no reconoce la legitimidad de las organizaciones internacionales para inmiscuirse en sus asuntos internos, que se refieren exclusivamente, siempre seg\u00fan su versi\u00f3n \u00bb a protegerse de la amenaza terrorista\u00bb. Y los Estados Unidos, en una poco sorprendente muestra de consenso entre dem\u00f3cratas y republicanos le muestran una vez m\u00e1s todo su apoyo, y declaran, por boca de Hillary Clinton, que \u00abel muro es una alternativa no violenta por parte de Israel al terrorismo palestino\u00bb.<br \/>\nTan s\u00f3lo unas semanas antes de que la Justicia internacional se pronunciase a favor del pueblo palestino, el 31 de junio, el Tribunal Supremo Israel\u00ed ya hab\u00eda fallado que, al menos parcialmente, el trazado del muro es ilegal debido al gran sufrimiento que le inflinge a la poblaci\u00f3n de los territorios que atraviesa y que no se justifica por la necesidad de proteger a la poblaci\u00f3n de ataques terroristas. Ya en febrero de este mismo a\u00f1o hab\u00eda ordenado detener temporalmente sus obras de construcci\u00f3n. Incluso el sistema de garant\u00edas de la peculiar \u00abdemocracia \u00e9tnica\u00bb por el que Israel se rige, y que permite que los palestinos pierdan pr\u00e1cticamente su condici\u00f3n de seres humanos mientras para los israel\u00edes el sistema funciona a la perfecci\u00f3n, no puede evitar reprobar la construcci\u00f3n del muro.<br \/>\nSin embargo, de nada ha servido el recurso a la ley por parte de los palestinos, que cuentan con el apoyo de gran parte de la comunidad internacional, de la opini\u00f3n p\u00fablica, del aval de las resoluciones de las Naciones Unidas y las sentencias de su Tribunal de Justicia. El muro avanza imparable, con m\u00e1s de 180 km ya construidos sobre los casi 800 proyectados, adentr\u00e1ndose entre 20 y 30 kil\u00f3metros m\u00e1s all\u00e1 de la \u00abl\u00ednea verde\u00bb que separar\u00eda hipot\u00e9ticamente las fronteras de dos Estados forzados a co-existir en un futuro que parece no tener fecha. Gracias a la fuerza de los tanques y las apisonadoras que Estados Unidos le suministra a Israel y a la pasividad del resto de pa\u00edses que se llenan la boca de solidaridad con el pueblo palestino pero se atan y se vuelven a atar a s\u00ed mismos las manos con las que comenzar a derribarlo, avanza sin remisi\u00f3n la conquista (robo) de terreno \u00e1rabe y consecuente negaci\u00f3n de la m\u00e1s m\u00ednima posibilidad de establecer un futuro estado palestino.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 comportamiento cabe esperar por parte de la poblaci\u00f3n palestina ante tama\u00f1a injusticia? La legalidad internacional les apoya. La justicia israel\u00ed entiende, aunque sea parcialmente, sus argumentos, y la mayor\u00eda de la opini\u00f3n p\u00fablica mundial est\u00e1 con ellos. Pero al mismo tiempo que todo esto sucede, los territorios ocupados de Gaza y Cisjordania contin\u00faan sufriendo las incursiones de un ej\u00e9rcito que no respeta los m\u00e1s elementales derechos humanos, asesina sistem\u00e1ticamente a varias personas a la semana, no les permite trabajar sus campos, bloquea el paso de los trabajadores a los puestos de trabajo que quedan del otro lado de las fronteras de facto decididas por Israel y dificulta enormemente el desarrollo con normalidad de cualquier actividad diaria, sea esta acudir a la escuela o tratarse en un hospital. Y mientras, occidente calla, comprende y deja hacer. Por poner un ejemplo que nos resulte cercano, el gobierno espa\u00f1ol ha declarado ante la sentencia de la Corte internacional de Justicia que \u00abespera que Israel acepte la legalidad internacional pero comprende su lucha contra el terrorismo\u00bb.<br \/>\nIsrael presenta la construcci\u00f3n del muro como un escudo contra el terrorismo suicida. Pero no se trata s\u00f3lo de eso. El muro no se limita a separar el futuro estado palestino del territorio de Israel siguiendo la \u00abl\u00ednea verde\u00bb que demarcar\u00eda los territorios ocupados en 1967. En realidad, penetra en los territorios palestinos delimitando una franja de varios kil\u00f3metros de territorio destinado a la creaci\u00f3n de \u00abparques industriales\u00bb o, en expresi\u00f3n m\u00e1s honesta y descriptiva, \u00abmaquilas\u00bb en las que explotar con libertad la mano de obra palestina, necesitada a cualquier precio de acceso a un trabajo que limite su situaci\u00f3n de extrema necesidad. El muro encerrar\u00e1 literalmente a varias poblaciones palestinas que perder\u00e1n cualquier contacto con el exterior que difiera del decidido por el ej\u00e9rcito israel\u00ed, arbitrario \u00abse\u00f1or\u00bb de sus puertas, que s\u00f3lo se abrir\u00e1n para dejar pasar a la mano de obra desde sus hogares a las f\u00e1bricas y viceversa. Si ya hoy los j\u00f3venes de Gaza no pueden acudir a las universidades palestinas de Cisjordania, en el plazo de pocos a\u00f1os, y si nadie lo remedia, ni siquiera los habitantes de la propia Cisjordania podr\u00e1n moverse con libertad por su territorio, trenzado por carreteras y vallas que separar\u00e1n, proteger\u00e1n y comunicar\u00e1n entre s\u00ed a las colonias jud\u00edas que se implantan en los terrenos arrebatados a los palestinos.<br \/>\nCada vez que los palestinos m\u00e1s radicalizados deciden responder con atentados suicidas a esta injusta situaci\u00f3n y, en desigual lucha, cometen ataques contra la poblaci\u00f3n civil israel\u00ed, la defensa de sus derechos incuestionables, se ti\u00f1e de sangre y pierde legitimidad ante quienes podr\u00edan ayudarles desde el exterior. De nada sirve poner en una balanza el n\u00famero de muertos en ambos bandos desde el inicio de la segunda intifada en el a\u00f1o 2000, que triplica por el lado palestino al de sus adversarios. De nada sirve contraponer la resistencia a pedradas de los ni\u00f1os palestinos frente a los tanques y helic\u00f3pteros de uno de los ej\u00e9rcitos mejor preparados del mundo. Tienen la raz\u00f3n, pero no tienen la fuerza y, a partir de los m\u00e9todos de resistencia de los que una minor\u00eda palestina ha decidido dotarse, desde occidente se les niegan los apoyos necesarios para llevar adelante su lucha por la libertad. De nada valen los casi cuatro millones de refugiados forzados a no volver a sus hogares, de nada valen los indicadores sociales y econ\u00f3micos que demuestran la lenta pero continua destrucci\u00f3n de un pueblo, de nada valen las im\u00e1genes de los bulldozers israel\u00edes destrozando barrios enteros de poblaciones como Hebr\u00f3n, Nabl\u00fas y Bel\u00e9n, de nada vale que la franja de Gaza se haya convertido en el mayor campo de concentraci\u00f3n del mundo. Los palestinos son un pueblo abandonado a su suerte porque la ley internacional no se aplica de igual modo en todos los casos y nadie, empezando por nuestros propios gobiernos est\u00e1 dispuesto a presionar a quien la incumple a adaptarse a sus dict\u00e1menes.<br \/>\nLos espa\u00f1oles conocemos las consecuencias de este comportamiento. Cuando en 1936 el gobierno leg\u00edtimo de la II Rep\u00fablica fue atacado por un sector del ej\u00e9rcito, las potencias europeas, lideradas por Francia y Gran Breta\u00f1a, decidieron no inmiscuirse en los asuntos internos de Espa\u00f1a y firmaron un \u00abacuerdo de no intervenci\u00f3n\u00bb que \u00fanicamente respetaron quienes deb\u00edan ayudar a la Rep\u00fablica. Mientras tanto, la Alemania nazi y la Italia de Mussolini no dudaron en desequilibrar la balanza del lado del ej\u00e9rcito alzado. El resultado fueron 40 a\u00f1os de dictadura fascista ante el silencio del resto de occidente.<br \/>\nEn el caso de los palestinos, el resultado de la negativa de la comunidad internacional a forzar a Israel a cumplir con las resoluciones de las Naciones Unidas o a sentarse en una mesa de negociaci\u00f3n en la cual no existan posturas de fuerza ni una decisi\u00f3n a priori de imponer la ocupaci\u00f3n, est\u00e1 siendo no ya la p\u00e9rdida de una guerra que nunca se pudo ganar sino algo mucho peor: la lenta aniquilaci\u00f3n de un pueblo.<br \/>\nEn este contexto surge el \u00abverano por la libertad\u00bb, una campa\u00f1a que, a iniciativa de la organizaci\u00f3n ISM (International Solidarity Movement), pretende aunar los esfuerzos de algunas organizaciones palestinas con los de varios cientos de voluntarios brigadistas. El objetivo es emprender, entre el 30 de julio y el 19 de agosto, una marcha pac\u00edfica de protesta contra la construcci\u00f3n del muro, rodeando su per\u00edmetro entre las ciudades de Jen\u00edn y Jerusal\u00e9n. Quiz\u00e1s ahora, tras la sentencia de la Corte Internacional de Justicia, esta campa\u00f1a, que ven\u00eda cargada de razones, se convierta en el \u00faltimo y definitivo esfuerzo por derribar un muro que ya no se sostiene m\u00e1s que desde la imposici\u00f3n, la ilegalidad y la cobard\u00eda c\u00f3mplice de nuestros gobiernos que prefieren mirar para otro lado mientras Israel lo construye. Ojal\u00e1 el convencimiento de que la raz\u00f3n est\u00e1 del lado palestino y el acompa\u00f1amiento de varios cientos de occidentales que puedan limitar la represi\u00f3n del ej\u00e9rcito israel\u00ed contra la marcha sirva para que los palestinos puedan, en agosto de 2004, imitar a los alemanes que, en noviembre de 1989, derribaron pac\u00edficamente el muro de Berl\u00edn.<\/p>\n<p><strong>Brigadista en Palestina (V): Hacia Jen\u00edn<\/strong><br \/>\n<em>Alberto Arce<\/em> Palestina, 31 de Julio de 2004.<br \/>\nPublicado originalmente en La Insignia.<\/p>\n<p>En unas pocas horas emprendemos viaje desde Jerusal\u00e9n hacia el norte. Nuestro destino es Jen\u00edn, un lugar donde la ciudad convive con un campo de refugiados y el muro de cemento convive con la valla metalica. Junto con Nabl\u00fas y Qualquilia es, probablemente, uno de los mejores ejemplos de lo que la ocupaci\u00f3n militar est\u00e1 provocando en Palestina y el lugar en el que nuestros coordinadores palestinos han decidido que nos sumemos a la marcha.<br \/>\nLos dos d\u00edas de entrenamiento me han mostrado uno de mis puntos d\u00e9biles, probablemente el que m\u00e1s debo controlar a partir de ahora y mientras participe en las protestas. La ma\u00f1ana del viernes, mientras Mohamed, uno de los palestinos que han estado form\u00e1ndonos para afrontar lo que nos encontraremos en Jen\u00edn, nos relataba el comienzo de la primera intifada en 1987 y recorr\u00eda la serie de humillaciones que provoc\u00f3 el levantamiento m\u00e1s importante de la poblaci\u00f3n civil hasta la fecha, estuve a punto de romper a llorar. Afortunadamente pude controlarme y todo se qued\u00f3 en un simple estornudo. No creo que sea el \u00fanico de los extranjeros que ha sentido algo parecido a lo largo de estos d\u00edas. Tal vez fuera una simple prueba del miedo que puede llegar a atenazarnos, pero prefiero inclinarme por la teor\u00eda de que mi cuerpo necesitaba descargar tensi\u00f3n. En todo caso, la sensibilidad sigue a flor de piel y creo que mantener la sensibilidad sera mi \u00fanica y mejor arma a partir de ahora . Lo que nos cuentan tiene tanto de col\u00e9rico como de \u00fatil; es, al mismo tiempo, tan frustrante como motivante. Es, para todos nosotros, la historia mas dolorosa que hemos o\u00eddo en nuestra vida.<br \/>\nPara llegar hasta el hotel 3 Kings en Beit-Sahour, al sur de Bel\u00e9n, hemos tenido que atravesar nuestra primera barrera de carretera. Era una de las sencillas, porque que no estaba cutodiada por soldados; sin embargo, fue suficiente para que todos comprendi\u00e9ramos a la primera el concepto de \u00abdesmembracion del territorio\u00bb del que tanto nos han hablado. El autob\u00fas avanza hasta cierto punto en el que el camino aparece cortado por varios montones de tierra, escombros y basura de aproximadamente un metro de altura, seguidos de varios socavones de gran tama\u00f1o. Hay que bajarse del autob\u00fas, recogerlo todo, despedirse del conductor y caminar unos cientos de metros hasta otra serie de fosos y mont\u00edculos tras los cuales espera otro autob\u00fas. Y todo esto, en mitad de un caos; ni\u00f1os y hombres por todas partes, apenas un par de mujeres y un par de puestos m\u00f3viles que venden refrescos pretendidamente fr\u00edos. La temperatura ronda los 40 grados de un calor muy parecido al extreme\u00f1o y el sol golpea con toda su fuerza.<br \/>\nEsto sucede en la carretera de acceso a Bel\u00e9n, probablemente la ciudad m\u00e1s tur\u00edstica de toda Palestina, junto con Jerusal\u00e9n. Hasta ma\u00f1ana -cuando tendr\u00e9 que enfrentarme a ello- no quiero ni imaginarme lo que sucede en poblaciones menos importantes y m\u00e1s alejadas de la capital. El gobierno israel\u00ed no s\u00f3lo vulnera los derechos humanos de los palestinos sino que adem\u00e1s destruye sus infraestructuras e imposibilita cualquier capacidad de desarrollo econ\u00f3mico. Bel\u00e9n es una localidad de indudable componente tur\u00edstico, aunque durante nuestra estancia en ella no creo que nos cruz\u00e1ramos con m\u00e1s de tres o cuatro turistas orientales. Y eso es al mismo tiempo una piedra que lanzan contra su propio tejado, porque limitar el desarrollo de la zona resulta especialmente incomprensible cuando en Jerusal\u00e9n, despues de varias horas de estar sentados ante el muro de las lamentaciones, apenas nos cruzamos con una docena de turistas que no fuesen jud\u00edos.<br \/>\nSin embargo, es absolutamente normal que nadie quiera ir. Tres compa\u00f1eros de Zaragoza acaban de llegar al hostal Faisal con un ejemplo de las buenas formas de las fuerzas de seguridad israel\u00edes. En el aeropuerto de Barajas, cuando se dispon\u00edan a facturar su equipaje en el mostrador de las l\u00edneas a\u00e9reas El Al, fueron abordados por dos miembros de alg\u00fan cuerpo de seguridad israel\u00ed que, contando con la evidente colaboraci\u00f3n de nuestras autoridades (no entiendo como pueden tolerarlo) los separaron en tres habitaciones diferentes para interrogarlos sobre los motivos de su viaje y les hicieron perder el avi\u00f3n. El gobierno israel\u00ed sabe perfectamente a qu\u00e9 vamos. Sin ninguna duda. Y sabe tambi\u00e9n que en territorio espa\u00f1ol no pueden hacer esas cosas. Pero alguien se lo permite y lo hacen con el objetivo de intimidar y preparar a los activistas para lo que les espera en el aeropuerto de Tel Aviv. Digamos simplemente que los desnudaron a los tres. El resto es facil de imaginar.<br \/>\nVolviendo a los dos d\u00edas de entrenamiento, el hotel en el que nos alojamos en Beit Sahour no tiene nada que envidiar a ning\u00fan hotel de rango medio de la Costa Brava. Y hace mucho tiempo que no tiene clientes, as\u00ed que han decidido ofrecerse como base para los activistas internacionales. Nuestra presencia es, ante todo, una muestra de solidaridad para un establecimiento que permanece tristemente vac\u00edo a apenas unos cientos de metros de la Bas\u00edlica de la Natividad de Bel\u00e9n (parece imposible, pero es cierto) y a unos dos kil\u00f3metros de la antigua sede la Autoridad Nacional Palestina, primero de una serie de edificios p\u00fablicos palestinos que veremos a lo largo de los proximos d\u00edas.<br \/>\nEl proceso de formaci\u00f3n ha resultado \u00fatil. No s\u00f3lo hemos comprendido en profundidad el concepto de acci\u00f3n directa no violenta sino que hemos recibido instrucciones precisas sobre c\u00f3mo reaccionar frente al ej\u00e9rcito y la polic\u00eda israel\u00edes: desde cuestiones legales,hasta los tipos de armas con las que nos enfrentaremos, pasando por diversas estrategias de negociaci\u00f3n. Tambi\u00e9n hemos creado tres grupos de afinidad, de ocho personas cada uno, en los que se ha dividido el grupo inicial de 24 personas que mana\u00f1a se incorporan a la marcha. Mar\u00eda y yo hemos decidido quedarnos en el mismo grupo y trabajaremos con Adam, nuestro querido e ir\u00f3nico canadiense; Franz y Uwe, un par de tranquilos anarquistas alemanes; Kevin, un irland\u00e9s que parece directamente extra\u00eddo de una novela de George Orwell que recordamos constantemente estos d\u00edas; Niklas, un f\u00edsico sueco; Piero (alias Jump), un inform\u00e1tico italiano de Roma, y Ruth, una brit\u00e1nica que no para de sonreir. Creo que hacemos un buen equipo. Y eso es realmente importante en un contexto en el que tendremos que tomar decisiones r\u00e1pidas y confiar plenamente los unos en los otros, como si no nos conoci\u00e9semos desde hace apenas 48 horas.<br \/>\nAhora sabemos exactamente a qu\u00e9 atenernos. Sabemos a qu\u00e9 y a qui\u00e9n nos enfrentamos y tenemos los instrumentos para hacerlo. En tres horas partimos hacia Jen\u00edn.<\/p>\n<p><strong>Brigadista en Palestina (VI): El comienzo de la marcha<\/strong><br \/>\n<em>Alberto Arce<\/em> Palestina, 3 de Agosto de 2004.<br \/>\nPublicado originalmente en La Insignia.<\/p>\n<p>Ha sido imposible llegar hasta Jen\u00edn. El riesgo de que el ejercito israel\u00ed nos detuviese a todos, incluso antes de comenzar la marcha, era demasiado grande. Tres furgonetas con 25 ciudadanos extanjeros que atraviesan los territorios ocupados son un blanco demasiado f\u00e1cil para quien lo sabe casi todo sobre nosotros: horarios, nombres, nacionalidad, destinos, etc.. As\u00ed que mejor no arriesgarse Despu\u00e9s de m\u00e1s de tres horas atravesando caminos de cabras para evitar los puntos de control israelies, al fin conseguimos -siempre con la ayuda de los ni\u00f1os de los pueblos, que nos explican c\u00f3mo burlar al ejercito- encontrar al resto del grupo. Nos sumamos a ellos mientras com\u00edan en la escuela de Nassit Essa, localidad situada a unos 30 kilometros de Jen\u00edn. Somos, en total, alrededor de 70 personas las que finalmente recorreremos la parte principal del trazado del muro con el que Israel esta troceando el territorio palestino.<br \/>\nDespu\u00e9s de pasar 48 horas en los territorios ocupados, ante un conflicto que no s\u00f3lo mata sino que tortura d\u00eda a d\u00eda, lenta y constantemente, a quienes lo sufren, es imposible ser objetivo. Para empezar, ni siquiera los extranjeros tenemos libertad de movimientos en los pueblos en los que nos paramos a comer o a dormir, y cada vez que uno de nosotros quiere salir a comprar a tabaco, o simplemente a por una botella de agua al supermercado del pueblo, un grupo de ni\u00f1os nos acompa\u00f1a. Ayer, despues de comer, mientras Adam y yo camin\u00e1bamos por Sarkiya, un jeep del ejercito se cruzo con nosotros. Nos miraron, redujeron la velocidad y siguieron su camino. Podr\u00edan habernos detenido. Entonces comprendimos que pasear por el pueblo hab\u00eda sido un error est\u00fapido por nuestra parte; quieren cazarnos lo antes posible, y ante la dificultad de hacerlo cuando estamos en grupo, nos merodean constantemente para intentar que no nos movamos.<br \/>\nComo es l\u00f3gico, las dudas sobre la utilidad de esta marcha nos asaltan con cierta asiduidad. Probablemente la mayor garant\u00eda sobre la eficacia de nuestra presencia nos la proporciona el hecho de que en cada pueblo tenemos una reuni\u00f3n con un grupo de l\u00edderes de la comunidad. En estas reuniones participan desde el gobernador de la regi\u00f3n, de la ANP (Autoridad Nacional Palestina), hasta los representantes de los grupos del Frente Islamico Nacional. Ninguna de nuestras acciones, ni un s\u00f3lo metro de nuestro recorrido, ni una s\u00f3la de nuestras pancartas sigue adelante sin el consenso de los l\u00edderes locales. No somos un cuerpo extra\u00f1o insertado en la lucha del pueblo palestino. Desde el primer d\u00eda nos han tratado como si fu\u00e9ramos parte integrante de esa lucha, y los brigadistas no podemos -bajo ning\u00fan concepto- aceptar las camisetas o las gorras partidarias que continuamente nos ofrecen a lo largo del camino a menos que confirmemos previamente con alguno de nuestros acompa\u00f1antes \u00e1rabes que no pertenecen a ninguna organizaci\u00f3n concreta. Estamos aqu\u00ed para protestar contra la ocupaci\u00f3n, no para inmiscuirnos en luchas intestinas que por otra parte parecen haberse recrudecido en las \u00faltimas semanas.<br \/>\nLa marcha est\u00e1 siendo un \u00e9xito, aunque s\u00f3lo sea porque ninguno de nosotros ha sido detenido hasta el momento. El ej\u00e9rcito y la polic\u00eda nos siguen a una distancia prudencial, midi\u00e9ndonos, observ\u00e1ndonos, intentando asustarnos un poco. Pero entre ayer y hoy hemos notado un pequeno cambio de actitud en los israel\u00edes y esta ma\u00f1ana nos han lanzado un serio aviso: vamos a por vosotros. Se debe a lo sucedido en las dos puertas que hemos encontrado en nuestro camino a lo largo del muro: rompimos una y da\u00f1amos la otra. Ma\u00f1ana, a la salida de Tulkarem, nos encontraremos con un puesto de control en el que nos han dicho que pueden estar esper\u00e1ndonos alrededor de 100 soldados. Saben que vamos y saben lo que vamos a intentar.<br \/>\nNazzit-Essa es un pueblo partido en dos, cortado por la mitad como se corta una naranja con un cuchillo. Sus habitantes decidieron que deb\u00edamos conocer el pueblo antes de llevarnos al muro. Fuimos recibidos en la escuela del pueblo y todos los ni\u00f1os cantaron para nosotros. Izaron la bandera palestina en su m\u00e1stil, nos dieron de comer, nos ofrecieron un concierto y nos invitaron a bailar. Nos pidieron que nos mezcl\u00e1ramos con ellos, en definitiva, para que comprendi\u00e9ramos que son personas que, pese a la situaci\u00f3n desesperada en la que viven, siguen adelante con una sonrisa en los labios. De hecho, creo que deber\u00edamos aprender a divertirnos como ellos.<br \/>\nTras la fiesta de recibimiento y una corta noche en la que nos dividimos en grupos de cinco personas por las casas del pueblo, a la ma\u00f1ana siguiente vimos el muro. En esta poblaci\u00f3n pasa, en al menos un par de sitios, a menos de dos metros de las casas. De hecho, una de las casas mas llamativas del pueblo se ha visto incluso incorporada al muro, del cual forma parte una de sus paredes. Es la mas alta del pueblo; por eso los israelies decidieron no derribarla, como hicieron con las que la rodeaban: les resultaba \u00fatil para utilizar su terraza como torre de vigilancia y ahorrarse la construcci\u00f3n de una torre propia. As\u00ed que ahora hay dos familias que se ven obligadas a convivir con un grupo de soldados que vive en su tejado. Cada tres dias, los soldados irrumpen con la mayor de las impunidades en sus domicilios para entrar y salir de la posici\u00f3n que mantienen en el tejado. \u00bfPuede imaginar una familia espa\u00f1ola que grupos de soldados irrumpan a cualquier hora del d\u00eda en su hogar como si estuviesen en el patio de un colegio? No creo que sean necesarios demasiados comentarios para comprender las ra\u00edces del odio.<br \/>\nEl lunes, despues de comer, nos topamos con una puerta en el muro que a\u00fan no se ha cegado con cemento. Solamente hab\u00eda tres soldados custodi\u00e1ndola y los habitantes palestinos del pueblo nos contaron que llevaba mas de dos meses cerrada; dos meses en los que no logrado convencer al ejercito para que los deje pasar al otro lado para trabajar sus tierras. En una sociedad esencialmente agr\u00edcola como la palestina -al menos en su region m\u00e1s n\u00f3rdica-, eso implica un inmenso perjuicio econ\u00f3mico. Ni pueden conseguir alimentos ni pueden conseguir mercanc\u00edas para ir a venderlas a los mercados de las poblaciones circundantes. Y la escasez comienza a aparecer.<br \/>\nTras una r\u00e1pida asamblea, los brigadistas, acompanados por un grupo de pacifistas israel\u00edes, decidimos correr hacia la puerta y echarla abajo. Fue todo un \u00e9xito. Los tres soldados no parec\u00edan demasiado seguros de s\u00ed mismos y no hicieron nada por impedirlo. Inmediatamente despu\u00e9s, algunas mujeres que viven en los alrededores vinieron a felicitarnos y a relatarnos sus historias sobre el muro. Dicho y hecho. Hemos demostrado que no s\u00f3lo pensamos caminar con pancartas y canciones sino que, a la m\u00e1s m\u00ednima oportunidad, pasaremos de la protesta pasiva al sabotaje no violento.<\/p>\n<p><strong>Brigadista en Palestina (VII): Piedras en Tulkarem<\/strong><br \/>\n<em>Alberto Arce<\/em> Palestina, 6 de Agosto de 2004.<br \/>\nPublicado originalmente en La Insignia.<\/p>\n<p>\u00abS\u00ed, creo que se puede intentar la santa cruzada de ir a rescatar el sepulcro de Don Quijote del poder de los bachilleres, curas, barberos, duques y can\u00f3nigos que lo tienen ocupado. Creo que se puede intentar la santa cruzada de ir a rescatar el sepulcro del Caballero de la locura del poder de los hidalgos de la Raz\u00f3n. Defender\u00e1n, es natural, su usurpaci\u00f3n y tratar\u00e1n de probar con muchas y muy estudiadas razones que la guardia y custodia del sepulcro les corresponde. Lo guardan para que el caballero no resucite. A estas razones hay que contestar con insultos, con pedradas, con gritos de pasi\u00f3n, con botes de lanza. No hay que razonar con ellos. Si tratas de razonar a sus razones, est\u00e1s perdido.\u00bb<br \/>\n-Miguel de Unamuno (Vida de Don Quijote y Sancho)-<\/p>\n<p>En la puerta del edificio del Movimiento de Solidaridad Internacional (ISM, por sus siglas en ingl\u00e9s) en Tulkarem, donde acabamos de dejar nuestras cosas, todav\u00eda podemos observar y mostrar nuestro respeto ante el peque\u00f1o altar de homenaje que los vecinos erigieron hace una semana a los 6 j\u00f3venes del barrio asesinados por el ejercito israel\u00ed. Las calles rebosan de carteles con fotograf\u00edas, donde se les califica de m\u00e1rtires. La informaci\u00f3n que nosotros tenemos es que s\u00f3lo dos de ellos eran militantes armados, mientras que los cuatro restantes simplemente pasaban por all\u00ed. Si esto no es una guerra, me gustar\u00eda saber qu\u00e9 es una guerra. \u00bfTan importantes son los uniformes y la jerarqu\u00eda castrense, o vamos a darnos cuenta de una vez por todas de que lo que esta sucediendo en Palestina no es m\u00e1s que la guerra de aniquilaci\u00f3n de un pueblo?<br \/>\nEn esta direcci\u00f3n ha irrumpido en la organizacion un debate sobre la no violencia. El lunes, apenas media hora despu\u00e9s de romper la puerta del muro en Nazzit-Essa y seg\u00fan nos acercabamos a Zeita, el pueblo en el que hemos pasado la noche, algunos palestinos intentaron forzar otra de las puertas. En esta occasi\u00f3n, los soldados respondieron inmediatamente con botes de gas y bombas de sonido. Hubo algunos momentos de confusi\u00f3n y los ni\u00f1os del pueblo comenzaron a lanzar piedras contra los soldados. Alguno de los coordinadores internacionales, palestinos por mas se\u00f1as, y dos de los brigadistas, se unieron a los ni\u00f1os. Finalmente el grupo decidi\u00f3 abandonar el lugar: era imposible abrir la puerta, y continuar respondiendo a pedradas habr\u00eda puesto en peligro a un gran grupo de ni\u00f1os. Despu\u00e9s de la cena, en nuestra asamblea diaria de evaluaci\u00f3n, algunos de los brigadistas consideraron que los miembros de la organizaci\u00f3n que hab\u00edan tirado piedras estaban violando los principios del ISM al responder de forma violenta al ejercito israel\u00ed, ya que nos definimos por la no violencia. La discusi\u00f3n se alarg\u00f3 hasta las dos de la ma\u00f1ana y fue realmente productiva.<br \/>\nAlgunos brigadistas han propuesto que los dos palestinos que tiraron piedras a los soldados abandonen la marcha, puesto que su comportamiento pone en peligro al resto del grupo. Otros, en cambio, comprendemos sus argumentos y entendemos que, en ciertas ocasiones, su car\u00e1cter de palestinos est\u00e1 por encima de su car\u00e1cter de pacifistas. Llevan toda la vida tirando piedras. Nadie puede, y menos desde el exterior, negarle a un palestino el derecho a resistir a la ocupaci\u00f3n tirando piedras. As\u00ed se gest\u00f3 el \u00e9xito de la primera Intifada y de ese modo llevan m\u00e1s de 20 a\u00f1os poni\u00e9ndoselo dif\u00edcil a los soldados que entran en sus pueblos y a los bulldozers que derriban sus casas.<br \/>\nPor mi parte, no estoy aqu\u00ed para tirar piedras. Adem\u00e1s, no sabr\u00eda hacerlo. Hoy mismo he visto c\u00f3mo tres j\u00f3venes eran capaces de hacer retroceder a un jeep, en el que viajaban tres soldados, con un m\u00e9todo tan aparentemente sencillo como \u00e9se. Se necesita una fuerza y una experiencia que ninguno de nosotros tiene. Aqu\u00ed, todos lo hacen porque todos, absolutamente todos, han perdido alg\u00fan familiar bajo las balas israel\u00edes. La mayor\u00eda conoce las c\u00e1rceles israel\u00edes. A todos les han pegado una paliza. Todos han visto a su padre humillado ante los soldados en un registro domiciliario o en los controles israel\u00edes que deben atravesar diariamente para a ir trabajar, a la escuela, al m\u00e9dico o a visitar a un amigo. Y \u00e9se tipo de cosas no se perdona con facilidad.<br \/>\nSin embargo, los palestinos que nos acompa\u00f1an han decidido bajarse del tren de la violencia y protestan desde el pacifismo. Pero el relativismo de cualquier categor\u00eda tiene que servirnos para comprender que el concepto de violencia resulta muy relativo en determinadas circunstancias, como la ocupaci\u00f3n militar y la construcci\u00f3n del muro. Los que se empe\u00f1an desde un pretendido moralismo en considerar que la violencia es violencia sin matices, no han visto nunca c\u00f3mo se aniquila a un pueblo. Quienes piensan que la resoluci\u00f3n del problema palestino est\u00e1 estancada por culpa de los militantes de Hamas y la Yihad no han visto nunca c\u00f3mo los colonos jud\u00edos atacan a las mujeres y ni\u00f1os que recogen aceitunas en sus tierras; ni c\u00f3mo un imberbe soldado ruso de 18 a\u00f1os, que ni siquiera habla hebreo o \u00e1rabe, humilla a un grupo de campesinos haci\u00e9ndolos esperar durante 10 horas con 40 grados a la sombra para poder pasar al mercado; ni conoce la pobreza en la que el ej\u00e9rcito israel\u00ed deja a cientos de familias mediante la construcci\u00f3n del muro. La violencia se ejerce tanto cuando se derriba una casa como cada d\u00eda que pasa sin resarcir el dolor y el perjuicio causados.<br \/>\nY precisamente para romper esa perversa espiral de la violencia en la que palestinos e israel\u00edes viven desde hace demasiado tiempo, nosotros protestamos contra el muro de modo pac\u00edfico. Ayer fue la primera vez en dos a\u00f1os que alguno de los miembros de la organizacion tir\u00f3 piedras. Y ya hemos decidido que no volveremos a hacerlo. Pero tambi\u00e9n hemos decidido que no deben ser expulsados de la marcha.<br \/>\nSin ir m\u00e1s lejos, esta ma\u00f1ana, cuando grit\u00e1bamos con una pancarta frente a una de las puertas del muro, en los alrededores de Tulkarem, el ej\u00e9rcito israel\u00ed nos ha reprimido sin provocaci\u00f3n previa. Y han vuelto a ser las piedras las que nos han permitido alejarnos de la situaci\u00f3n. Despu\u00e9s de apenas cinco minutos de protesta ante la puerta, los soldados han llegado en dos jeeps. Han pedido un negociador y nos han dicho que nos fu\u00e9semos inmediatamente. No estabamos en situaci\u00f3n de intentar romper la puerta, as\u00ed que decidimos hacerles caso. Pero, mientras retroced\u00edamos lentamente, comenzaron con los gases. Nos tiraron al menos siete bombas de gas lacrim\u00f3geno antes de que perdiera la cuenta. Un fot\u00f3grafo palestino result\u00f3 herido en la cabeza al recibir el impacto de una bomba de gas. Nunca pense que comerme una cebolla cruda fuese a causarme tanto placer.<br \/>\nRomper una de las puertas del muro puede parecer in\u00fatil, puede parecer una provocaci\u00f3n, tambi\u00e9n puede parecer un comportamiento infantil. Se equivoca quien lo afirme. El muro es ilegal. As\u00ed lo han considerado tanto la Corte Suprema israel\u00ed como el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya. Cada d\u00eda que una de esas puertas permanece cerrada, hay una familia campesina que pierde el derecho a trabajar su tierra, una joven pareja de novios de dos pueblos diferentes que no puede encontrarse o un ni\u00f1o que no puede ir a la escuela. No puede calificarse como violento un acto que surge como respuesta a una violencia infinitamente mayor. La marcha continuar\u00e1 desobeciendo las recomendaciones que el ej\u00e9rcito israel\u00ed nos transmite para velar por nuestra seguridad. En Yay\u00fas o en Calquilia, romperemos controles, vallas y puertas. Y seguiremos respirando gases lacrim\u00f3genos. No van a ser capaces de parar la marcha con unos cuantos botes de humo. Esperemos, simplemente, que no disparen con fuego real.<\/p>\n<p><strong>Brigadista en Palestina (VIII): El gueto de Calquilia<\/strong><br \/>\n<em>Alberto Arce<\/em> Palestina, 7 de Agosto de 2004.<br \/>\nPublicado originalmente en La Insignia.<\/p>\n<p>\u00abNo necesitamos prisiones en Calquilia porque todos sus habitantes somos prisioneros de Israel.\u00bb Cuarenta y cinco mil personas encerradas de por vida en una prisi\u00f3n de 14 kil\u00f3metros cuadrados. Un pa\u00eds pretendidamente civilizado se permite construir un muro que rodea completamente una ciudad del tama\u00f1o de Teruel y que ofrece un aspecto realmente sobrecogedor. \u00bfC\u00f3mo puede encerrarse una ciudad dentro de un muro de cemento de 8 metros de altura?<br \/>\nNadie ha hecho nada por evitarlo, ni durante el a\u00f1o que dur\u00f3 su construcci\u00f3n (de junio del 2002 a junio del 2003) ni durante el largo a\u00f1o que lleva construido. De nada sirven a sus habitantes las declaraciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas y las sentencias del Tribunal Internacional de Justicia si ning\u00fan Estado ni organizaci\u00f3n internacional pone los medios materiales para forzar a Israel a derribar el muro de la verg\u00fcenza. Varios a\u00f1os de intifada, varios miles de muertos. La gente est\u00e1 cansada. Las fuerzas comienzan a fallar.<br \/>\nNo fue f\u00e1cil entrar en Calquilia. Unos kil\u00f3metros antes de enfilar la carretera que da acceso al DCO (control) que regula todos los movimientos de entrada y salida de la ciudad, cinco jeeps del ej\u00e9rcito israel\u00ed y un par de coches de polic\u00eda comenzaron a escoltarnos. Sus exigencias eran dos: que no entr\u00e1semos en la ciudad manifest\u00e1ndonos y que todos nosotros llev\u00e1semos nuestros pasaportes en alto. No accedimos a ninguna de las dos peticiones, as\u00ed que el ej\u00e9rcito empez\u00f3 a apretar el cerco en torno al grupo seg\u00fan nos aproxim\u00e1bamos a la barrera. Caminar mientras varias de decenas de soldados israel\u00edes nos rodean y apuntan con sus armas no es demasiado c\u00f3modo. Hay que medir todos los movimientos. Si se ponen nerviosos podr\u00edamos correr alg\u00fan riesgo.<br \/>\nUna de las palestinas que nos acompana, Howaida, pertenece a la minor\u00eda \u00e1rabe cuyas poblaciones se han quedado dentro del Estado de Israel, as\u00ed que viaja con documentaci\u00f3n israel\u00ed. Decidimos no aceptar la petici\u00f3n de los soldados porque consideramos humillante que una palestina deba mostrar una identificaci\u00f3n del ej\u00e9rcito ocupante para entrar con libertad en una ciudad de su pa\u00eds. Est\u00e1 claro que quieren detener a algunos de los palestinos que nos acompa\u00f1an. Nos agarramos fuertemente entre nosotros y nos dirigimos finalmente hacia la puerta. Hay dos momentos de tensi\u00f3n. El adolescente que viene conmigo es retenido. Niklas y yo nos abrazamos a \u00e9l y el resto del grupo se abraza a nosotros. De este modo no pueden llev\u00e1rselo sin romper el grupo y detener tambi\u00e9n a alg\u00fan brigadista. En el caso de Howaida las cosas se pusieron m\u00e1s complicadas. La agarraron de un brazo mientras que del otro lado 30 personas form\u00e1bamos una cadena humana que el ej\u00e9rcito no pudiese romper. As\u00ed estuvimos al menos media hora. Enganchados por los brazos y sentados en el suelo mientras los soldados nos apuntaban y la polic\u00eda trataba de separar a alguien del grupo para llev\u00e1rselo camino de la deportaci\u00f3n (por cierto, ayer han deportado desde el aeropuerto de Tel Aviv a una italiana que ven\u00eda a unirse al grupo). Primera victoria. No siempre hay que acceder a las peticiones del ej\u00e9rcito.<br \/>\nFinalmente los soldados decidieron dejarnos pasar sin arrestar a Howaida. Tendr\u00edan que haber detenido a unos cuantos brigadistas con ella para lograrlo. No quieren problemas por el momento, no quieren publicidad. De todas formas, cada d\u00eda nos persiguen de modos m\u00e1s evidentes. Los tenemos pegados a nosotros all\u00e1 donde vamos. Los soldados incluso nos saludan porque desde hace tres d\u00edas nos rodea el mismo grupo, pero eso no evita que nos fotograf\u00eden uno a uno con el mayor descaro.<br \/>\nEn Calquilia hemos conocido a Hassan Ab\u00fa Al\u00ed, que nos aloja en su casa. Hasta hace un a\u00f1o era el propietario del mayor supermercado de Calquilia. Estaba situado en la entrada de la ciudad y tenia tambi\u00e9n una cafeter\u00eda y un taller de autom\u00f3viles en la misma manzana. Esta ma\u00f1ana nos ha levantado a Adam, Niklas y a m\u00ed a las 6.30 de la ma\u00f1ana y nos ha llevado a la puerta que comunica los terrenos de los agricultores que a\u00fan no han sido confiscados y el nucleo urbano. El espect\u00e1culo es dantesco. Una larga fila de palestinos de todas las edades espera a que los soldados les abran la puerta. Hoy han tenido suerte. Nuestra presencia, armados de c\u00e1maras que no paramos de utilizar, consigue que los cinco adolescentes que controlan el tr\u00e1nsito se sientan avergonzados y traten con especial delicadeza a quienes esperan para pasar. Aun as\u00ed el patetismo de su comportamiento nos indigna y la impotencia nos llena de rabia. Uno a uno, los campesinos que quieren pasar a trabajar su tierra son registrados por los soldados.<br \/>\nHay que explicar c\u00f3mo funciona el sistema que comunica las casas con los terrenos a trav\u00e9s de las puertas en el muro. Cada campesino o granjero cuyos terrenos se han quedado aislados tras del muro tiene dos opciones: la primera es renunciar definitivamente a su tierra e irse del pueblo; la segunda, aceptar que el ej\u00e9rcito israel\u00ed expida un permiso de utilizaci\u00f3n de la tierra. Estos permisos se renuevan cada tres meses y son los que permiten atravesar las puertas en su limitado horario de apertura (de 7 a 7.30 de la ma\u00f1ana y de 17.00 a 17.30 de la tarde). Quien no pase en ese intervalo no puede hacerlo hasta el d\u00eda siguiente. Los palestinos ya no pueden ni siquiera elegir su horario de trabajo, como nos explica Hassan Ab\u00fa Al\u00ed. Estos permisos no son m\u00e1s que una confiscaci\u00f3n de facto. El ej\u00e9rcito de Israel no autoriza su renovaci\u00f3n aduciendo los eternas excusas relativas a la seguridad y el campesino se ve privado de acceder a su tierra. Despu\u00e9s de un mes, la cosecha est\u00e1 perdida. Y despu\u00e9s de dos a\u00f1os, de acuerdo a las leyes de la ocupaci\u00f3n, la tierra es declarada abandonada y entregada a un colono jud\u00edo que, reci\u00e9n llegado de cualquier parte del mundo, continuar\u00e1 con la puesta en pr\u00e1ctica de la ideolog\u00eda sionista: \u00e9sta es la tierra que Dios nos otorg\u00f3 en las sagradas escrituras y estamos aqu\u00ed para cumplir su voluntad. Esos mismos colonos construyen asentamientos alrededor de las ciudades y pueblos palestinos y el ej\u00e9rcito e Israel les protege. \u00bfDe qui\u00e9n? De aquellos a quienes previamente han despose\u00eddo de todo, de aquellos que no pueden m\u00e1s que mirar con rabia y odio cuando un extra\u00f1o ocupa la tierra que su familia hab\u00eda trabajado durante generaciones.<br \/>\nSe encierra a cuarenta y cinco mil seres humanos dentro de un muro. Se confisca su tierra, se les niega la libertad de movimientos en su propio pa\u00eds y se les rodea de colonos hostiles que, armados hasta los dientes, afirman estar all\u00ed por orden de Dios. \u00bfQu\u00e9 respuesta cabr\u00e1 esperar de los palestinos cuando el cansancio se transforme nuevamente en odio?<\/p>\n<p><strong>Brigadista en Palestina (IX): Encerrados tras el muro<\/strong><br \/>\n<em>Alberto Arce<\/em> Palestina, 13 de Agosto de 2004.<br \/>\nPublicado originalmente en La Insignia.<\/p>\n<p>Tras diez d\u00edas en Cisjordania estamos presenciando algunos cambios significativos en las reacciones del ej\u00e9rcito y la pol\u00edcia ante nuestra marcha. Hasta ahora todo transcurr\u00eda con cierta tranquilidad. A lo largo del camino entre Jen\u00edn y Calquilia las obras del muro ya est\u00e1n finalizadas y por ese motivo no represent\u00e1bamos una amenaza demasiado seria para Israel; ni nosotros pod\u00edamos desarrollar acciones m\u00e1s atrevidas que atacar las puertas del muro, movimiento f\u00e1cilmente desarticulable con unos cuantos gases lacrim\u00f3genos, ni los habitantes de las poblaciones por las que pas\u00e1bamos ten\u00edan demasiadas ganas de complicarse la vida. Una vez encerrados tras el muro es bien poco lo que pueden resistir. La sensaci\u00f3n de derrota que transmiten algunas poblaciones palestinas es tan frustrante que casi todos hemos pensado en algun momento en tirar la toalla y abandonar la marcha para no crear a esta gente m\u00e1s problemas de los que ya tiene y no sabe c\u00f3mo solucionar. El sistema es perverso: se construye el muro, encerrando totalmente a la poblaci\u00f3n, que queda a merced de la voluntad del ej\u00e9rcito para atravesar la puerta que les comunica con el exterior; si ellos deciden aprovechar muestra presencia para realizar alg\u00fan tipo de protesta contra el muro o la ocupaci\u00f3n, la represalia militar puede consistir en cerrar la puerta durante un d\u00eda, un mes o tres meses y aislar totalmente del mundo exterior a la poblaci\u00f3n.<br \/>\nPero a medida que nos adentramos en el centro de Cisjordania y nos acercamos a poblaciones que a\u00fan no han sido encerradas, las obras de construcci\u00f3n del muro son el objetivo a batir. En el control de entrada a Saniriya comenzaron los problemas. Al menos 200 habitantes del pueblo esperaban para unirse a nuestra marcha. Nos contaron que llevaban varias horas esper\u00e1ndonos y que el ej\u00e9rcito ya hab\u00eda intentado dispersarlos -con poco \u00e9xito- en un par de ocasiones. Adem\u00e1s hab\u00eda al menos 20 palestinos que llevaban retenidos al menos un d\u00eda y medio bajo los olivos que rodean el pueblo. Decidimos, de acuerdo con los l\u00edderes locales, sentarnos y bloquear el tr\u00e1nsito al menos hasta que se liberase a los retenidos. Y as\u00ed comienza el juego. Nos dan cinco minutos para irnos, no aceptamos sus exigencias y comienzan los forcejeos. Tras varios intentos, el ej\u00e9rcito consigue llevarse a uno de los brigadistas, al m\u00e1s expuesto. Carl, un estadounidense de 23 a\u00f1os, nuestro negociador en esa acci\u00f3n, era el \u00fanico que estaba separado del grupo. Tras arrojarlo como si de un bulto se tratase en la parte trasera de un jeep, todos pudimos ver con claridad c\u00f3mo era golpeado con insistencia por los soldados. Finalmente se lo llevaron detenido al asentamiento de Ariel. Pero ante la imposibilidad de practicar mas detenciones sin un uso desproporcionado de la fuerza, finalmente accedieron a liberar a las personas que llevaban 36 horas detenidas a cambio de que nos march\u00e1ramos. Dicho y hecho.<br \/>\nAl dia siguiente, en Masha, el ej\u00e9rcito intent\u00f3 deternos de nuevo. Estamos acostumbrados a llevar al menos tres jeeps pegados a nuestras espaldas y ya no nos extra\u00f1amos. Nos acerc\u00e1bamos a la entrada del pueblo para conocer de cerca uno de los ejemplos m\u00e1s violentos de la construcci\u00f3n del muro: una familia vive encajonada entre el muro y las paredes de un asentamiento israel\u00ed. S\u00f3lo pueden salir de su casa cuando los soldados se lo permiten, lo que sucede en muchas menos ocasiones de lo que ser\u00eda necesario para desarrollar una vida normal. Est\u00e1 claro que no quer\u00edan testigos y decidieron pararnos. La misma cantinela. Forcejeos, soldados nerviosos intentando separar a gente del grupo y brazos y piernas fuertemente encadenados. No tienen nada que hacer contra nosotros mientras nos mantengamos unidos.<\/p>\n<p>En Rafah la situaci\u00f3n fue a\u00fan m\u00e1s violenta. Al llegar a la salida del pueblo, los soldados intentaron detenernos. Es el primer pueblo en el que las obras de construcci\u00f3n del muro se encuentran en fase preliminar y sus habitantes a\u00fan luchan con encono contra las excavadoras israel\u00edes. Decidimos acompa\u00f1arles a lo largo del sendero por el que transcurrir\u00e1 esa verg\u00fcenza dentro un par de meses. Es campo abierto. Para que se hagan una idea, se parece a un camino forestal de unos 100 metros de ancho. Puede comprobarse f\u00e1cilmente el rastro de destrucci\u00f3n que implica abrir el sendero del muro. Casas derruidas por la mitad, cientos de olivos cortados y ante todos el incesante ruido de las caterpillar suministradas por Estados Unidos. Esta vez tenemos 10 minutos para irnos y no les hacemos caso. Los soldados forman una l\u00ednea frente a nosotros y nosotros formamos una l\u00ednea frente a ellos. Volvemos a salir indemnes y sin bajas. En terrenos abiertos no pueden pararnos a menos que usen fuego real. Y es poco probable que se arriesguen a disparar contra un grupo tan numeroso de brigadistas. Aunque la polic\u00eda y los soldados intenten detenernos, no lo logran y nos animan con ello a seguir adelante.<\/p>\n<p>Es importante se\u00f1alar que la marcha cuenta con una importante presencia israel\u00ed. Miembros de organizaciones anarquistas israel\u00edes asi como de \u00abRabinos por la paz\u00bb y los pacifistas de \u00abGus Salom\u00bb entran y salen continuamente de la misma. Su presencia es \u00fatil por varios motivos: el primero radica en la importancia que tiene para los palestinos poder observar que la israel\u00ed no es una sociedad tan monol\u00edtica. El segundo consiste en la facilidad con la que los israel\u00edes negocian con su propio ej\u00e9rcito. Conocen las leyes, hablan hebreo y el ej\u00e9rcito no se atreve por el momento a ensa\u00f1arse demasiado con ellos. Sabe que el d\u00eda que un israel\u00ed resulte herido, la marcha saltar\u00e1 a sus medios comunicacion y no pueden permitirse que eso suceda porque su ejemplo podr\u00eda resultar gravemente pernicioso.<\/p>\n<p>A medida que nos adentremos en la regi\u00f3n de Ramala y nos aproximemos a Jerusal\u00e9n, la situaci\u00f3n se repetir\u00e1 una y otra vez. Nos preguntamos si el ej\u00e9rcito intentar\u00e1 detener definitivamente la marcha, y en tal caso, cu\u00e1ndo lo har\u00e1. Es evidente que pueden hacerlo. S\u00f3lo tienen que enviar a 100 soldados preparados para arrestarnos a todos. Y no ser\u00eda la primera vez que arrestan y deportan a un gran n\u00famero de brigadistas extranjeros.<\/p>\n<p>Nuestra llegada a Budrus ha servido para reanimar tanto la marcha -tras las dudas sobre su utilidad que nos asaltaron en Calquilia- como a sus habitantes, que se han visto respaldados para recorrer nuevamente el sendero a trav\u00e9s del cual se construye el muro. Budrus es una de las poblaciones que ha conseguido modificar el trazado del muro hasta hacerlo retroceder a la l\u00ednea verde (frontera internacionalmente acordada entre Palestina e Israel tras la guerra de 1967). Es uno de los pocos pueblos que ha conseguido, ejerciendo su derecho de resistencia no violenta, no perder ni un solo donom de tierra (el donom es la medida palestina para la tierra y equivale aproximadamente a un cuarto de hect\u00e1rea). El oeste de Ramala es uno de los puntos calientes del conflicto. Desde hace algunas horas los disparos suenan sin cesar, y por primera vez he visto militantes de Hamas en las calles. A tan s\u00f3lo unos metros desde donde escribo he tenido un encuentro con ellos que ha resultado un tanto sorprendente. Tres hombres que portaban banderas de Hamas a sus espaldas y pa\u00f1uelos verdes en la frente han venido corriendo hacia m\u00ed. Como no entiendo \u00e1rabe no tengo ni la menor idea de lo que me dec\u00edan. Han repartido unas octavillas y han desaparecido tan r\u00e1pido como aparecieron. Supongo que tendr\u00e1n que ver con el atentado suicida que ha tenido lugar hace apenas unas horas en el control israel\u00ed de Calandia. Espero que alguien me las traduzca, porque tenemos que atravesar ese control dentro de unos d\u00edas.<\/p>\n<p><strong>Brigadista en Palestina (X): Un ejemplo de resistencia pac\u00edfica<\/strong><br \/>\n<em>Alberto Arce<\/em> Palestina, 14 de Agosto de 2004.<br \/>\nPublicado originalmente en La Insignia.<\/p>\n<p>El ej\u00e9rcito de Israel no esta capacitado para conseguir la paz; ni siquiera puede garantizar una aceptable convivencia diaria con los palestinos, a los que mantiene encerrados en el gueto. Nuestra llegada a Butrus, un pueblo combativo que ha conseguido que el muro retroceda hasta la l\u00ednea verde, no fue bien aceptada por el ej\u00e9rcito; una vez mas, nos demostr\u00f3 que prefiere crear problemas antes que solucionarlos.<\/p>\n<p>Normalmente nos reciben en el patio de la escuela local. All\u00ed, los l\u00edderes de la comunidad nos saludan y nos relatan la situaci\u00f3n de sus habitantes. Ayer, mientras escuch\u00e1bamos sus discursos, algunos sebab se dirigieron a los brigadistas que estabamos m\u00e1s cerca de la puerta y nos pidieron insistentemente que nos fu\u00e9ramos con ellos. Estamos acostumbrados a que en estas situaciones no quieran m\u00e1s que posar ante nuestras c\u00e1maras y tendemos a escapar de las multitudes de ni\u00f1os que nos persiguen a todas partes. Pero uno de ellos pronunci\u00f3 una palabra que todos conocemos, \u00abyehud\u00bb (israel\u00ed), mientras con sus manos representaba una metralleta. De inmediato, cinco de nosotros salimos corriendo en la direcci\u00f3n que se\u00f1alaban los muchachos y nos vimos rodeados de soldados. Al menos diez de ellos hab\u00edan tomado posiciones a unos cinco metros de la puerta de la escuela, y detenido a un ni\u00f1o en nuestras propias narices.<\/p>\n<p>En estas situaciones hay que ser precavido, porque los soldados se protegen fuertemente cuando practican detenciones; saben que pueden recibir una lluvia de piedras en cualquier momento. De todos modos, si se siguen algunas reglas b\u00e1sicas para quitar hierro, como caminar despacio gritando que somos brigadistas, con los brazos en cruz y el pasaporte visible, normalmente es posible acercarse a ellos. Al conocer lo sucedido, nos organizamos para la acci\u00f3n y decidimos que dos de los israel\u00edes que nos acompa\u00f1an hicieran las veces de interlocutores con el oficial de la patrulla. Mientras tanto, una chica deb\u00eda acercarse al ni\u00f1o para explicarle que est\u00e1bamos all\u00ed y que no pens\u00e1bamos permitir que lo maltrataran, y otras dos personas deb\u00edan dar vueltas en torno al jeep y mantener el contacto con el resto del grupo y los habitantes del pueblo.<\/p>\n<p>Para quien no se haya visto rodeado de soldados que apuntan con sus M-16, una situaci\u00f3n como esta puede parecer extremadamente peligrosa. Lo es, pero si se sabe actuar y abrir una negociaci\u00f3n, es f\u00e1cil percibir que ellos est\u00e1n tan asustados como nosotros. El primer paso consiste siempre en identificarse y explicar que s\u00f3lo buscamos informarnos sobre lo sucedido. En este caso, y una vez ganada la confianza de los militares, hab\u00eda que acercarse al ni\u00f1o y estar junto a \u00e9l para evitar una posible agresi\u00f3n. Las palizas a los ni\u00f1os acusados de tirar piedras son habituales. Si finalmente son detenidos puede esperarles un a\u00f1o de detenci\u00f3n administrativa, sin derecho a asitencia legal ni a juicio. Por tanto, es muy importante conseguir alg\u00fan tipo de compromiso que devuelva al ni\u00f1o al pueblo antes de que se lo lleven.<\/p>\n<p>La imagen del peque\u00f1o Tarek maniatado y con los ojos vendados en la parte de atras del jeep es algo que dif\u00edcilmente puede olvidarse. El ni\u00f1o tiembla y pregunta cont\u00ednuamente qu\u00e9 est\u00e1 pasando. Suda y pide agua: los soldados se la niegan. Los activistas israel\u00edes utilizan sus tel\u00e9fonos m\u00f3viles para llamar a organizaciones de derechos humanos que puedan realizar un seguimiento de la situaci\u00f3n. Los soldados acusan al ni\u00f1o de tirar piedras. Nosotros intentamos explicarles que el ni\u00f1o estaba participando en una protesta no violenta y que garantizamos que la acusaci\u00f3n es falsa y que hemos estado con \u00e9l en todo momento. Pero se trata de la palabra de los soldados contra la nuestra y no hay nada que hacer; se niegan a identificarlo y nos avisan de que est\u00e1n esperando \u00f3rdenes del puesto central para llev\u00e1rselo a un centro de detenci\u00f3n. Logramos conseguir la afiliaci\u00f3n del chico, que nos da su nombre, su edad (14 a\u00f1os) y repite de forma insistente que no ha tirado ninguna piedra y que est\u00e1 muy asustado.<br \/>\nSin embargo, los soldados nos ofrecen un primer trato: mantendr\u00e1n al ni\u00f1o detenido para asegurarse de que no ser\u00e1n atacados por los \u00absebab\u00bb durante nuestra estancia en el pueblo. Es inaceptable. Entonces toman un reh\u00e9n m\u00e1s y decidimos dar un paso adelante y aumentar la presi\u00f3n. Pedimos que se forme una l\u00ednea de 15 brigadistas en torno al jeep y una segunda l\u00ednea de j\u00f3venes locales a varios metros de distancia. Ahora, alrededor de trescientas personas rodean a los quince soldados que retienen al chico. Nuestra contraoferta es la siguiente: nos llevamos al ni\u00f1o con nosotros y damos orden de disolver el grupo. Si intentan llev\u00e1rselo, tendr\u00e1n que detener a los brigadistas. Adem\u00e1s, les avisamos de que s\u00f3lo podremos contener a los amigos del ni\u00f1o unos diez minutos y subrayamos que, a partir de determinado momento, ning\u00fan brigadista podr\u00e1 garantizar que el jeep no sea atacado.<\/p>\n<p>La amenaza parece surtir un efecto mucho m\u00e1s inmediato que la negociaci\u00f3n. Los soldados son conscientes de que han cometido un error al pretender llevarse a un ni\u00f1o en nuestras propias narices. Finalmente deciden soltarlo cuando se percatan de que los brigadistas no vamos a permitir que el jeep se vaya y de que el pueblo entero est\u00e1 esperando a nosotros nos retiremos para atacar.<\/p>\n<p>Una hora de escalada y tensi\u00f3n controladas. Un ejemplo de resistencia pac\u00edfica de todo un pueblo que frente a una patrulla de soldados provistos de metralletas, gases lacrim\u00f3genos y bombas de sonido, s\u00f3lo puede utilizar piedras y su presencia f\u00edsica. Otra victoria del pueblo de Budrus ante la ocupaci\u00f3n israel\u00ed.<\/p>\n<p><strong>Brigadista en Palestina (XI): Venezolanos en Palestina<\/strong><br \/>\n<em>Alberto Arce<\/em> Palestina, 15 de Agosto de 2004.<br \/>\nPublicado originalmente en La Insignia.<\/p>\n<p>Los hispanohablantes de la marcha nos encontramos con una agradable e interesante sorpresa a nuestra llegada a Deir Balut. En este pueblo palestino de aproximadamente 4000 habitantes, desde el que se divisa sin problemas Tel Aviv y el mar Mediterr\u00e1neo, nos encontramos con un grupo de personas que habla espa\u00f1ol. Son miembros de una familia que emigr\u00f3 a Venezuela en la d\u00e9cada de 1970 y decidi\u00f3 volver a su lugar de origen a ra\u00edz de los acuerdos de Oslo. La esperanza que el pueblo palestino deposit\u00f3 en aquellos intentos por construir la paz se vio reflejada en el per\u00edodo que transcurre entre mediados de la d\u00e9cada de los noventa y el comienzo de la segunda intifada en el a\u00f1o 2000.<br \/>\nSu historia es especialmente tr\u00e1gica. A priori, podr\u00eda parecer que tener un pasaporte venezolano deber\u00eda ayudar a tener espacios de libertad algo m\u00e1s amplios que los del resto de los palestinos. Nada m\u00e1s lejos de la realidad. Veamos cu\u00e1l es su situaci\u00f3n: Un padre de familia regresa a su tierra despu\u00e9s de 20 a\u00f1os. En principio, dispone de ahorros suficientes para construir una casa y abrir un peque\u00f1o negocio. Con el tiempo, nuevos hijos se unen a la familia, pero el gobierno de Tel Aviv comienza a bloquear el tr\u00e1nsito de palestinos por las carreteras de su territorio y a imposibilitar su entrada en Israel. La segunda intifada supuso el comienzo del encierro en guetos de gran parte de la poblaci\u00f3n. La construcci\u00f3n del muro dificult\u00f3 a\u00fan m\u00e1s la posibilidad de que los habitantes de los territorios ocupados accediesen a Israel, \u00fanico lugar donde queda alg\u00fan puesto de trabajo.<\/p>\n<p>Las personas con pasaportes extranjeros s\u00f3lo tienen visados para permanecer en Israel durante per\u00edodos muy limitados. Cuando caducan los visados, y especialmente en el caso de estos palestinos, la amenaza de ser deportados es absolutamente materializable. Sobre todo si se tiene en cuenta que, si quisieran salir del pueblo, deber\u00edan mostrar su documentaci\u00f3n a los soldados que custodian el control que cierra la \u00fanica carretera de acceso.<\/p>\n<p>Desde que comenz\u00f3 la intifada, la crisis econ\u00f3mica ahoga Palestina y la gran mayor\u00eda de los negocios se han visto obligados a cerrar. El \u00edndice de desempleo ha aumentado hasta alcanzar niveles de un pa\u00eds del tercer mundo. En algunas regiones nos encontramos con un 75% de parados. Cuando sobrevivir dentro de los territorios ocupados resulta imposible y se cierran las carreteras utilizadas por los palestinos para acceder a trabajar a Israel, la \u00fanica posibilidad de supervivencia es la ilegalidad.<\/p>\n<p>Hemos presenciado c\u00f3mo los hombres en edad de trabajar tienen que salir a buscar empleo como inmigrantes ilegales en Israel, sin otro modo de conseguirlo que burlando los controles del ej\u00e9rcito: es decir, caminando y escondi\u00e9ndose como alima\u00f1as durante la noche. Grupos de hombres que recorren trayectos de entre tres y ocho horas por las monta\u00f1as y los campos para conseguir llegar a alguna ciudad israel\u00ed en la que ganarse unos shekels con los que alimentar a sus familias. Uno de ellos lleva tres d\u00edas intent\u00e1ndolo, pero las fronteras est\u00e1n absolutamente impermeabilizadas desde que se produjo un ataque a una colonia jud\u00eda de la regi\u00f3n. Nadie puede pasar. Si alguien se adentra apenas un kil\u00f3metro en los valles que rodean al pueblo, podr\u00e1 ver a grupos de palestinos que duermen y esperan al aire libre con poca agua y menos comida. Cuando finalmente consiguen entrar a trabajar, no tienen m\u00e1s remedio que permanecer all\u00ed durante largos per\u00edodos de tiempo, porque no es un trayecto que se pueda hacer a menudo. La situaci\u00f3n resultante se resume en que trabajan jornadas completas de 12 o 14 horas, siete d\u00edas a la semana y durante varios meses seguidos. Incluso duermen en las f\u00e1bricas, los parques o los olivares donde los explotan.<\/p>\n<p>El gobierno de Israel conoce perfectamente esta realidad y la mantiene. De este modo, se suministra mano de obra pr\u00e1cticamente gratuita y, al mismo tiempo, se le da una nueva vuelta de tuerca a la presi\u00f3n con la que se somete al pueblo palestino. Estos caminantes nocturnos saben que en el momento en que sean detenidos ser\u00e1n deportados de inmediato. Los que tienen pasaportes extranjeros (como los venezolanos que comentaba) ser\u00e1n enviados a 10.000 kil\u00f3metros de sus familias y perder\u00e1n la posibilidad de mantenerlas. Es importante saber que cada uno de estos padres de familia tienen una media de 5 hijos a los que dejar\u00eda en la indigencia si llegara a ser detenido. Los dem\u00e1s, los que logren salvarse de la deportaci\u00f3n, se convertir\u00e1n en refugiados dentro de su propio pa\u00eds tras pasar una buena temporada en prisi\u00f3n. Balata, Jen\u00edn, Nablus, son un ejemplo de los campos de refugiados interiores que se extienden a lo largo de toda Palestina. Todo palestino que abandone la ciudad o el pueblo en el que Israel le ha encerrado pierde la posibilidad de regresar a su casa y a su tierra. Adem\u00e1s, cualquier casa o terreno que permanezca inutilizado durante dos a\u00f1os, es expropiado y destruido por el ej\u00e9rcito o bien entregado a colonos jud\u00edos reci\u00e9n llegados.<\/p>\n<p>En el caso de la familia que nos ha acogido, dos de los hermanos ya han sido deportados a Venezuela. Tendr\u00e1n que pasar al menos diez a\u00f1os antes de que puedan reencontrarse con su familia y perder\u00e1n todo su derecho a recuperar sus propiedades. Otro de los hermanos a\u00fan esta en edad escolar y no trabaja; en cuanto a la hermana restante, trabaja en un asentamiento israel\u00ed cosiendo ropa para empresas que tratan a los palestinos como mano de obra prisionera. Los dos hijos, m\u00e1s peque\u00f1os, ni siquiera tienen ning\u00fan tipo de documentaci\u00f3n porque nacieron despu\u00e9s del comienzo de la intifada y la ocupaci\u00f3n israel\u00ed. La Autoridad Nacional Palestina no tiene capacidad para emitir documentaci\u00f3n que el Israel reconozca como v\u00e1lida. Adem\u00e1s, Israel se niega a identificar a los ni\u00f1os y el reconocimiento de su nacionalidad venezolana es absolutamente imposible en la situaci\u00f3n actual: su padre, que se encuentra en situaci\u00f3n de ilegalidad, deber\u00eda viajar con ellos hasta la embajada de su pa\u00eds en Tel Aviv y tendr\u00eda que atravesar seis controles de carreteras y arriesgarse a una detenci\u00f3n segura.<\/p>\n<p>Sin embargo, la esperanza no se pierde. Iyad, el hermano de 17 a\u00f1os, llora y mira hacia la frontera con Israel mientras me dice que tiene que salir de aqu\u00ed. Lleva cinco a\u00f1os encerrado en el pueblo, aunque afortunadamente la localidad no se ha visto privada de escuela por la construcci\u00f3n del muro, a diferencia de otras, y puede estudiar. El a\u00f1o que vienen cuando llegue la hora de ir a la universidad, sabe que tendr\u00e1 que olvidarse de todo porque tampoco se les permite asistir a sus propias universidades. Desde que sus padres lo trajeron a una tierra que entonces viv\u00eda en paz, su situaci\u00f3n no ha hecho m\u00e1s que empeorar. Ahora s\u00f3lo sue\u00f1a con la forma de entregarse al ej\u00e9rcito israel\u00ed para ser deportado sin que su familia sufra represalias, aun siendo consciente de que podr\u00eda no volver a verlos nunca m\u00e1s.<\/p>\n<p>Su t\u00eda est\u00e1 embarazada de nueve meses y probablemente hoy o ma\u00f1ana o pasado tenga que dar a luz , sin asistencia m\u00e9dica, en un pueblo en el que no aparece ning\u00fan medico desde hace un par de a\u00f1os. Seg\u00fan me cuentan, las mujeres que tratan de acceder en ambulancia a alg\u00fan hospital del otro lado del muro son retenidas en los controles del ej\u00e9rcito hasta dar a luz en la carretera, e incluso algunas han muerto.<\/p>\n<p>Al cabo de un rato, me ruegan que les env\u00ede desde Espa\u00f1a alg\u00fan cassette de Enrique Iglesias para que las tardes no se hagan tan eternas, pero s\u00e9 que hasta eso es imposible: Israel tampoco permite ni la entrada ni la salida de correo de los pueblos ocupados. Y mientras tanto, el mundo mira hacia otro lado y se limita a acusar a esta gente de apoyar el terrorismo. \u00bfCu\u00e1nta verg\u00fcenza nos queda por perder? \u00bfCu\u00e1ndo vamos a quitarnos la venda de los ojos?<\/p>\n<p><strong>Brigadista en Palestina (XII): Camino de Calandia<\/strong><br \/>\n<em>Alberto Arce<\/em> Palestina, 17 de Agosto de 2004.<br \/>\nPublicado originalmente en La Insignia.<\/p>\n<p>La marcha por la libertad, que desde finales de julio ha recorrido casi completamente los 180 km. ya construidos del muro con el que Israel aprisiona a los palestinos de los territorios ocupados, se acerca a su fin. Desde su comienzo en Jen\u00edn y a lo largo de nuestro paso por Tulkarem, Calquilia, Yayus, Kafer Yamal, Budrus y Bidu, han sido cientos las historias que hemos escuchado, miles las fotograf\u00edas que hemos sacado e infinitas las sensaciones de rabia e impotencia que nos embargan cuando se aproxima la hora de llegar a Jerusal\u00e9n y concluir esta campa\u00f1a.<br \/>\nEs mas, la mayor\u00eda hemos estado a punto de abandonar la marcha en varias ocasiones. Para muchos de nosotros, la sensaci\u00f3n agria que provoca la impotencia nublaba demasiadas veces el sentido pol\u00edtico de largo plazo con el que hab\u00eda sido planeada la marcha. El ISM es una organizaci\u00f3n de acci\u00f3n directa que lucha contra la ocupaci\u00f3n Israeli de Gaza y Cisjordania. Es conocido internacionalmente por ser responsable de acciones contundentes y eficaces contra algunos de los ejemplos m\u00e1s evidentemente violentos del comportamiento israel\u00ed. Son de sobra conocidas las fotograf\u00edas en las que los brigadistas paran excavadoras frente a casas a punto de ser demolidas o acompa\u00f1an ambulancias que, de otro modo, ser\u00edan retenidas. Es sabido tambien que, en determinadas ocasiones, se han destrozado controles de carretera y se ha llegado a cortar la propia valla del muro en acciones colectivas que son siempre arriesgadas.<\/p>\n<p>En cambio, la marcha por la libertad en la que estamos participando a lo largo de este mes se esta caracterizando por la ausencia de acci\u00f3n directa contra la ocupaci\u00f3n y por el intento de potenciar o reforzar un nuevo modo de resistencia contra Israel: una resistencia pac\u00edfica que pueda recomponer la unidad de las diversas fuerzas pol\u00edticas actualmente enfrentadas. El ISM es una organizaci\u00f3n con un mensaje pol\u00edtico novedoso en el panorama pol\u00edtico palestino. Pero para muchos de los habitantes de los territorios no es m\u00e1s que una lejana referencia en la prensa a unos cuantos locos extranjeros que vienen a jugarse el pellejo por una temporada en su pa\u00eds. Hasta ahora el ISM era una organizaci\u00f3n que funcionaba en grupos de afinidad de entre 5 y 12 brigadistas que, basados permanentemente en una comunidad, resist\u00edan junto a ella con una estructura temporal y geogr\u00e1fica muy limitada. A partir de la marcha por la libertad de este verano es una organizaci\u00f3n que ha demostrado a las comunidades por las que ha pasado que pueden contar con ella, que dispone de activistas suficientes para dispersarse a\u00fan m\u00e1s por el pa\u00eds y que est\u00e1 al servicio de las comunidades locales y no de los deseos de aventura de los activistas internacionales, siempre sospechosos de estar m\u00e1s pendientes de la b\u00fasqueda de historias que rellenen sus vac\u00edos vitales que de apoyar coherentemente a la resistencia palestina.<\/p>\n<p>Esta reflexi\u00f3n, fruto de la infinidad de conversaciones mantenidas con varios de los brigadistas que ve\u00edan c\u00f3mo se caminaba y caminaba a lo largo del muro sin que se planease ninguna espectacular acci\u00f3n directa, permite tener esperanzas en el futuro. Todos nosotros est\u00e1bamos entrenados y mentalizados para desarrollarlas y, obviamente, a lo largo del recorrido, las oportunidades han sido abundantes. Cada puerta en el muro, cada control militar, cada bloqueo de carreteras y cada jeep israel\u00ed pod\u00edan haber resultado objeto de sabotajes y no ha sido as\u00ed. Las ocasiones en las que nos hemos enfrentado con el ej\u00e9rcito han sido siempre provocadas por \u00e9ste, en sus reiterados intentos por detener a algunos activistas y asustar al resto, pero sus esfuerzos han resultado absolutamente in\u00fatiles.<\/p>\n<p>El porqu\u00e9 de nuestra inacci\u00f3n es evidente. La segunda intifada ha finalizado. La resistencia, entendida como la acci\u00f3n directa contra el ocupante, ya no ocupa un lugar prioritario en la agenda pol\u00edtica de los palestinos. Dejemos de lado a las organizaciones armadas, minoritarias e incapaces de lograr ning\u00fan tipo de avance en la situaci\u00f3n (aunque respetadas de manera abrumadora por la poblaci\u00f3n). El muro ya ha sido construido. El da\u00f1o est\u00e1 hecho. La tierra ha sido destruida, los olivos han sido arrancados, la poblaci\u00f3n ha sido encerrada, el territorio ha sido cuarteado. Y m\u00e1s de 3000 palestinos han muerto y siguen muriendo cada d\u00eda en los \u00faltimos y desesperados intentos por demostrar que la lucha contin\u00faa. La Autoridad Nacional Palestina (ANP) es un ente administrativo fantasma que en cualquier momento puede desmoronarse incluso m\u00e1s all\u00e1 de la inactividad e incompetencia actuales. Y frente a este panorama, los brigadistas no podemos viajar a Cisjordania a imponerles a los palestinos nuestros m\u00e9todos de lucha.<\/p>\n<p>Uno de nuestros principios como brigadistas ha sido siempre el de respetar la decisi\u00f3n de las comunidades que nos alojaban antes de desarrollar cualquier acci\u00f3n. Nunca, y bajo ning\u00fan concepto, hemos hecho nada sin el consentimiento de nuestros anfitriones. Y nuestros anfitriones est\u00e1n cansados, derrotados y temerosos. El chantaje y la extorsi\u00f3n diaria que supone la arbitraria apertura o cierre de las puertas del muro y los controles de carretera de los que depende cada poblaci\u00f3n, los m\u00e1rtires que presiden el sal\u00f3n de cada familia y la sensaci\u00f3n de abandono y soledad que la comunidad internacional transmite con su inacci\u00f3n tienen efectos muy evidentes.<\/p>\n<p>En estos momentos, la principal regla de comportamiento que sigue gran parte de los palestinos es la de no molestar al ej\u00e9rcito ocupante. El temor a las represalias es tan grande que hemos presenciado c\u00f3mo personas que llevan 20 a\u00f1os luchando nos imped\u00edan grafitear un jeep israel\u00ed con s\u00edmbolos pacifistas con la argumentaci\u00f3n de que no encontraban ning\u00fan sentido pol\u00edtico al acto. Hemos visto c\u00f3mo, en el caso de la detenci\u00f3n en nuestras propias narices de un ni\u00f1o que presuntamente tiraba piedras contra los soldados, nos ped\u00edan que no elevasemos la tensi\u00f3n (aunque finalmente aceptaron emprender la acci\u00f3n para recuperar al chico). En la mayor\u00eda de las poblaciones que hemos visitado, el muro ya est\u00e1 contruido y la \u00fanica expectativa para los j\u00f3venes es emigrar, escapar de los guetos en los que Israel los mata lentamente. Dicen que volver\u00e1n, que nunca olvidar\u00e1n, pero ya han tirado la toalla: el ejemplo de quienes abandonaron en el 48 o en el 67 y contin\u00faan como refugiados en Jordania o el L\u00edbano no sirve para atarles a sus c\u00e1rceles. Poblaciones combativas como Budrus o Bidu, que lograron, luchando, empujar el trazado del muro hasta la l\u00ednea verde, reconocen ya como \u00fanica v\u00eda de reclamaci\u00f3n posible la de los tribunales israel\u00edes, los mismos que no les permiten acceder a su jurisdicci\u00f3n m\u00e1s que a traves de abogados israel\u00edes.<\/p>\n<p>Como brigadistas hemos aprendido mucho en Palestina. Hemos sido testigos de c\u00f3mo se oprime a un pueblo. Sabemos c\u00f3mo la propaganda israel\u00ed convierte injustamente a las victimas en terroristas. Hemos comprendido tambi\u00e9n por qu\u00e9 tantos de nuestros compatriotas han decidido \u00abcomprar\u00bb la versi\u00f3n de los dos demonios para acercarse a este conflicto y minimizar as\u00ed su esfuerzo por comprender las ra\u00edces del enfrentamiento. La equidistancia y la falta de compromiso de la comunidad internacional han llevado a los palestinos a la derrota. Nosotros estamos aqu\u00ed para ayudar a contrarrestar esa tendencia. Muchas veces nos sentimos derrotados.<\/p>\n<p>Como colof\u00f3n de la marcha, el d\u00eda 18 de agosto llegaremos a Ramala. All\u00ed, el presidente palestino, Yaser Arafat, nos recibir\u00e1 entre los restos de la Mukata. Hace dos d\u00edas que los 7500 presos palestinos que cumplen condena en las c\u00e1rceles israel\u00edes han comenzado una huelga de hambre indefinida. Ramala es el centro de las manifestaciones de apoyo, a las que nos sumaremos. Ese mismo d\u00eda partiremos, a pie, en direcci\u00f3n al control de Calandia, el m\u00e1s importante de los territorios ocupados. En nuestro camino recogeremos los apoyos y, probablemente, la participaci\u00f3n de los habitantes del campo de refugiados que se encuentra a las afueras de la ciudad. Atravesar Calandia en manifestaci\u00f3n es imposible. No obstante, la mayor\u00eda de nosotros se niega a dar marcha atr\u00e1s y obedecer una vez m\u00e1s al ej\u00e9rcito. El debate est\u00e1 abierto. Y en esta ocasi\u00f3n no hay comunidad local que nos frene. Calandia esta en tierra de nadie. Tras Calandia se encuentran Aram, otro control de carreteras, y Jerusal\u00e9n, destino final de la marcha, en el que s\u00ed que llevaremos adelante alguna acci\u00f3n sorpresa. Puede que seamos detenidos en alguno de estos tres lugares, pero a ninguno nos importa. Y esperamos que nadie, salvo los soldados, se interponga en nuestro camino. La suerte responde por cada uno de nosotros.<\/p>\n<p><strong>Brigadista en Palestina (XIII): Toque de queda en Nabl\u00fas<\/strong><br \/>\n<em>Alberto Arce<\/em> Palestina, 19 de Agosto de 2004.<br \/>\nPublicado originalmente en La Insignia.<\/p>\n<p>Desde el lunes hay toque de queda e invasi\u00f3n militar en Nabl\u00fas. La urgencia de la situaci\u00f3n reclama una fuerte presencia de brigadistas en la ciudad y, tras el fin de la marcha, no hemos tenido apenas tiempo para descansar o plantearnos alguna alternativa. Queda pendiente la historia de lo sucedido en Calandia y la evaluaci\u00f3n final de la marcha contra el muro.<br \/>\nEsta ma\u00f1ana, un grupo de 13 brigadistas hemos salido de Ramala. Entre Ramala y Nabl\u00fas hay 42 kil\u00f3metros que hemos tardado cuatro horas en recorrer, con cinco cambios de veh\u00edculo, dos controles de carretera fijos y otros dos m\u00f3viles y un buen paseo por las monta\u00f1as. Te\u00f3ricamente la ciudad esta cercada y no se puede entrar ni salir, pero con la compa\u00f1\u00eda adecuada todo es posible en Palestina.<\/p>\n<p>Escribo desde Nabl\u00fas, bajo un toque de queda que dura ya m\u00e1s de cuatro d\u00edas. Una vez m\u00e1s, el ej\u00e9rcito de Israel hace gala de sus exquisitos modales y sentido del humor. La operaci\u00f3n que llevan a cabo en estos momentos se denomina \u00abrecogida de basura\u00bb. Buscan militantes de organizaciones de resistencia armada en la ciudad y en sus tres campos de refugiados. Est\u00e1n ocupando casa por casa, comenzando por el barrio antiguo, por donde hoy hemos logrado dar unas cuantas vueltas para hacernos notar e informar a los militares de que estamos aqu\u00ed para crearles problemas y minimizar, en la medida de lo posible, los efectos de la invasi\u00f3n. Los palestinos calculan que dentro de la ciudad hay al menos 1.500 soldados durante estos d\u00edas. Entran en todas las casas en las que sospechan que se esconde alg\u00fan militante, o simplemente para apostarse en ella y controlar los alrededores; cuando se trata del \u00faltimo caso, generalmente mantienen a la familia como reh\u00e9n, en alguna de las habitaciones, y de ese modo se aseguran de que no ser\u00e1n atacados.<\/p>\n<p>En estos momentos, treinta casas est\u00e1n ocupadas por el ej\u00e9rcito israel\u00ed. Esta tarde hemos logrado visitar tres de ellas. En la primera, un matrimonio con sus cuatro hijos ha podido salir a la puerta para decirnos que se encontraban bien y que esperaban que los soldados se marcharan en breve porque les hab\u00edan visto ordenar sus mochilas y hablar repetidamente por la radio; les hemos dejado un tel\u00e9fono m\u00f3vil para que avisen de cualquier novedad. En la segunda hemos contemplado a los soldados mientras abandonaban la casa, no sin antes haberse procurado un buen rastro de odio: han roto todos los muebles que han podido e incluso han tenido tiempo de pintar esl\u00f3ganes sionistas en las paredes de las habitaciones. En la tercera, dos brigadistas (un italiano y un brit\u00e1nico) hab\u00edan sido tomados como rehenes por los soldados varias horas antes, cuando pretend\u00edan entrar en la casa acompa\u00f1ando a un equipo m\u00e9dico.<\/p>\n<p>A lo largo de estos cuatro d\u00edas ha habido cuatro muertos; entre ellos, un ni\u00f1o de ocho a\u00f1os. Se registran tambi\u00e9n m\u00e1s de treinta heridos por arma de fuego. M\u00e1s de doscientos cincuenta hombres de entre 16 y 40 a\u00f1os han sido detenidos y se encuentran en estos momentos encerrados en una de las escuelas de la ciudad.<\/p>\n<p>Nabl\u00fas es una ciudad de 250.000 habitantes. El panorama es desolador. Hay fuego en las esquinas de muchas de las calles. Todo est\u00e1 cerrado y pueden verse los restos de las desiguales batallas entre ni\u00f1os palestinos y soldados israel\u00edes. Los brigadistas vamos a intentar hacernos notar, romper el toque de queda y hacer llegar alimentos y medicinas, en caso de ser necesarios, a las casas ocupadas por el ej\u00e9rcito. El castigo colectivo contra una poblaci\u00f3n es ilegal en todos los tratados internacionales, pero Nabl\u00fas est\u00e1 siendo castigada de forma salvaje y las tropas israel\u00edes act\u00faan con total impunidad. Mientras tanto, nuestros gobiernos callan y nuestras sociedades prefieren volver la mirada, hastiadas de este conflicto, hacia la televisi\u00f3n basura. Justamente lo que Israel pretende con su operaci\u00f3n \u00abrecogida de basura\u00bb.<\/p>\n<p>Este toque de queda durar\u00e1 doce d\u00edas m\u00e1s. Suenan los disparos en Nabl\u00fas. Me siento impotente.<\/p>\n<p><strong>Brigadista en Palestina (XIV): El control de Calandia<\/strong><br \/>\n<em>Alberto Arce<\/em> Palestina, 19 de Agosto de 2004.<br \/>\nPublicado originalmente en La Insignia.<\/p>\n<p>Quedaba pendiente la historia de lo sucedido en Calandia. Estaba previsto que, tras una marcha que se ha caracterizado por su tranquilidad y ausencia de confrontaci\u00f3n directa con el ej\u00e9rcito ocupante, Calandia se convirtiese en el \u00abmomentum\u00bb de nuestra presencia en Palestina. Y as\u00ed ha sido. Calandia ha supuesto una rotunda victoria sobre los israel\u00edes y la posibilidad de que, al menos durante unas horas, los palestinos retomasen localmente su capacidad de resistencia.<br \/>\nDurante dos d\u00edas, el grupo de activistas prepar\u00f3 todo tipo de posibilidades de confrontaci\u00f3n para atravesar el control de carretera m\u00e1s grande de los territorios ocupados. Cont\u00e1bamos con ochenta brigadistas y un n\u00famero indeterminado de palestinos que se nos unir\u00edan a medida que nos acerc\u00e1ramos. El trayecto entre Ramala y Calandia no es largo, apenas tres kil\u00f3metros, pero atraviesa un campo de refugiados en el que viven muchas personas que no tienen demasiado que perder y est\u00e1n dispuestas a retar al enemigo a la primera oportunidad. Adem\u00e1s, el mismo d\u00eda que se desarrollaba la acci\u00f3n, estaba prevista una huelga general en Palestina en solidaridad con los presos pol\u00edticos que permanecen en los campos de detenci\u00f3n israel\u00edes.<\/p>\n<p>Nuestras previsiones eran las siguientes: que el ej\u00e9rcito tratase de detenernos a bastante distancia del control, que nos esperase directamente en Calandia o que nos dejase pasar para evitarse problemas. Para la primera posibilidad ten\u00edamos preparada una estrategia de bloqueo, mediante l\u00edneas paralelas de brigadistas que se sentar\u00edan en el suelo inmediatamente, dificultando as\u00ed la detenci\u00f3n. Para la segunda, cont\u00e1bamos con un grupo de personas decididas a avanzar hasta llegar al cuerpo a cuerpo. Y para la tercera e hipot\u00e9tica posibilidad de que nos dejasen pasar, hab\u00edamos decidido llevar pintura para llenar el control, los jeeps militares y a los propios soldados de pintadas pacifistas. Pretend\u00edamos provocar al ej\u00e9rcito para que nos detuviera y nos deportara a todos, como estrategia para atraer la atenci\u00f3n medi\u00e1tica hacia la humillaci\u00f3n que sufren diariamente los palestinos en este tipo de controles.<\/p>\n<p>Como hab\u00edamos previsto, la participaci\u00f3n palestina fue multitudinaria. Una jornada de huelga es la mejor circunstancia para cualquier tipo de movilizaci\u00f3n; pero lo que supone un \u00e9xito por una parte, eleva la situaci\u00f3n de riesgo por otra. Aunque nosotros siempre hemos intentado evitar que los ni\u00f1os lancen piedras a los soldados durante nuestras manifestaciones, sab\u00edamos que ser\u00eda un objetivo dif\u00edcil de conseguir con semejante multitud. Y desde el momento en que tuvimos Calandia a la vista, la lluvia de piedras elev\u00f3 la tensi\u00f3n hasta l\u00edmites bastante peligrosos.<\/p>\n<p>La primera l\u00ednea de brigadistas logr\u00f3 avanzar a trav\u00e9s de los controles. Empujones, gritos, culatazos, bombas de sonido, gas lacrim\u00f3geno, lo habitual en estas situaciones. Los problemas comenzaron cuando nos dimos cuenta de que, pese a que nosotros ya hab\u00edamos pasado, unos 300 ni\u00f1os se enfrentaban al ej\u00e9rcito a nuestras espaldas. Los soldados estaban utilizando balas de goma y fuego real contra ellos, as\u00ed que tuvimos que dar la vuelta, no sin antes decorar profusamente todo el equipamiento militar a nuestro alcance con s\u00edmbolos pacifistas.<\/p>\n<p>Es sorprendente la frialdad con la que se puede pintar un Hammer israel\u00ed mientras un soldado te grita y te apunta con su M-16. Se sienten impotentes y desconcertados ante nuestras acciones. Tienen prohibido disparar a los brigadistas y sabemos que no lo har\u00e1n, as\u00ed que se trata simplemente de mirar al soldado a los ojos y decirle: \u00bfno preferir\u00edas tener una vida en paz, con tu novia o novio en la playa, a tener que servir en los territorios ocupados? La batalla psicol\u00f3gica es necesaria. La mayor\u00eda de los soldados tiene entre 18 y 23 a\u00f1os y nos ve como sus iguales. Cuando no estamos desarrollando alguna acci\u00f3n, hablan con nosotros, tratan de practicar su ingl\u00e9s y se interesan por nuestros pa\u00edses; incluso es posible que alguno de ellos llore cuando tiene que enfrentarse a los activistas internacionales. Es f\u00e1cil diferenciar entre los s\u00e1dicos y los pobres infelices que s\u00f3lo quieren volver a casa. Muchos de ellos deben comprender que si estamos dispuestos a interponernos entre los palestinos y sus ametralladoras, es que existen poderosas razones que quiz\u00e1s desconozcan.<\/p>\n<p>Situaciones como la vivida en Calandia comportan mucha tensi\u00f3n y un riesgo ciertamente elevado. Pese a estar te\u00f3ricamente protegidos por nuestros pasaportes, alguno de nosotros ha sentido las balas tan cerca que incluso ha cerrado los pu\u00f1os y se ha tirado al suelo pensando que le hab\u00edan alcanzado. Y el riesgo no procede \u00fanicamente de los soldados: si lo que pretendemos es proteger a los ni\u00f1os del fuego real del ej\u00e9rcito, no nos queda m\u00e1s remedio que situarnos de cara a los soldados, a una distancia lo mas corta posible y de espaldas a los chavales; en consecuencia, los brigadistas tambi\u00e9n quedamos expuestos a recibir pedradas, en general bien escogidas y bien lanzadas.<\/p>\n<p>Mi participaci\u00f3n concluy\u00f3 cuando una piedra me alcanz\u00f3 en la pierna y me dej\u00f3 fuera de juego. Inmediatamente, los propios palestinos que la hab\u00edan tirado corrieron hacia m\u00ed para pedirme disculpas, darme un masaje y sacarme de en medio. Despu\u00e9s de un buen rato de descanso, y cuando comenzaba a recuperarme de la pedrada, me di cuenta de que el culatazo a la altura de los ri\u00f1ones que me hab\u00eda dado un soldado al atravesar la barrera, tambi\u00e9n me hab\u00eda hecho bastante da\u00f1o. Tres d\u00edas despu\u00e9s a\u00fan camino con dificultad, y teniendo en cuenta la comprometida situaci\u00f3n que se sufre en Nabl\u00fas, me ver\u00e9 obligado a empaquetar mis cosas y retirarme a Jerusal\u00e9n. Eso significa volver a caminar por las monta\u00f1as, cambiar cinco veces de veh\u00edculo y contar unas cuantas mentiras a unos cuantos soldados que saben de sobra que miento cuando afirmo ser profesor de espa\u00f1ol y estar aqu\u00ed con una organizaci\u00f3n pacifista que trabaja en los campos de refugiados gestionados por Naciones Unidas.<\/p>\n<p>Estos \u00faltimos d\u00edas han transcurrido con demasiada rapidez. Tras atravesar el control de Calandia, tuvimos que retroceder para evitar que los soldados disparasen contra los ni\u00f1os. Nunca hab\u00eda o\u00eddo tan de cerca el sonido de una ametralladora. Nunca hab\u00eda contemplado a tan corta distancia la sa\u00f1a con la que un israel\u00ed de 18 a\u00f1os puede disparar contra una multitud de chicos que en ning\u00fan caso alcanza su edad. Nunca hab\u00eda sido testigo de una lucha tan desigual entre un David que agoniza y un Goliat cada vez mas crecido e inhumano. A pesar de la sorpresa que pueda sentir por la eficacia de los ni\u00f1os frente a los jeeps, las \u00faltimas batallas de esta intifada me parecen perdidas de antemano. La \u00fanica manera de detener esta carnicer\u00eda es forzar a nuestros gobiernos a o\u00edr los gritos de los palestinos. El compromiso y la solidaridad internacional es lo \u00fanico que puede detener esta injusticia.<\/p>\n<p>Hemos recorrido el territorio, hemos roto puertas en el muro, hemos forzado la apertura del control m\u00e1s grande del pa\u00eds, hemos parado excavadoras. La marcha por la libertad ha concluido. La presencia de activistas internacionales en Palestina, durante este verano, ser\u00e1 un hecho lejano dentro de un par de semanas, una an\u00e9cdota en una conversaci\u00f3n que algunos se colgar\u00e1n como medalla en sus chaquetas de activistas. Los bares de nuestras respectivas ciudades oir\u00e1n nuestras historias, regadas en mi caso con un buen Fernet y una buena cerveza en Barcelona. Y mientras tanto, alguno de los ni\u00f1os que ahora puedo ver a trav\u00e9s de la ventana y que esperan para preguntar mi nombre o pedirme que les saque una fotograf\u00eda, ser\u00e1 asesinado en una nueva operaci\u00f3n militar israel\u00ed.<\/p>\n<p>Todav\u00eda no hemos descansado, ni tenemos ocasi\u00f3n de organizarnos de nuevo, cuando nos avisan de que el ej\u00e9rcito ha irrumpido otra vez en el campo de refugiados de Balata. El odio y la impotencia nos nublan cada vez m\u00e1s. De nuevo, toca echarse las mochilas a la espalda. No hay tiempo para pensar.<\/p>\n<p><strong>Brigadista en Palestina (XV): La estrategia del terror<\/strong><br \/>\n<em>Alberto Arce<\/em> Palestina, 23 de Agosto de 2004.<br \/>\nPublicado originalmente en La Insignia.<\/p>\n<p>Si no fuera por el sufrimiento que se aprecia en las caras de los palestinos que viven en la ciudad vieja de Nabl\u00fas e incluso por la detenci\u00f3n de tres compa\u00f1eros, hay aspectos del toque de queda que se parecer\u00edan m\u00e1s a una pel\u00edcula de los Monthy Pyton, en lo relativo a nuestra vivencia, que a una guerra. Es imposible no sorprenderse por la facilidad con la que los brigadistas nos movemos por la ciudad, molestando a los soldados. Imag\u00ednense la escena: treinta extranjeros en grupos de cinco personas que siguen a grupos de soldados que vuelan puertas, irrumpen en casas, interrogan al vecindario, lanzan continuamente bombas de sonido y disparan con fuego real de tanto en tanto para amedrentar, y en alg\u00fan caso herir gravemente, a los ni\u00f1os que les tiran piedras constantemente.<br \/>\nY pese a lo sorprendente de nuestra facilidad de movimientos, nunca estamos a salvo. El ej\u00e9rcito ha detenido a tres de nuestros compa\u00f1eros. Se encontraban en la puerta de una casa ocupada. Llevaban un buen rato gritando desde la calle que quer\u00edan entrar a comprobar a que la familia que los soldados manten\u00edan prisionera se encontraba en buenas condiciones. Tres soldados salieron corriendo de la casa, los agarraron y los arrastraron hacia una de las habitaciones. Franz, de nacionalidad austr\u00edaca, Tom, brit\u00e1nico, y Uwe, el alem\u00e1n que, con apenas 19 a\u00f1os, ostenta el t\u00edtulo de benjam\u00edn de la organizaci\u00f3n, fueron retenidos durante m\u00e1s de siete horas. Las condiciones de su retenci\u00f3n fueron absolutamente ilegales. Esposados con las manos a las espaldas, con una bolsa de cart\u00f3n cubri\u00e9ndoles la cabeza e impidi\u00e9ndoles ver nada de lo que suced\u00eda a su alrededor, permanecieron todo ese tiempo de rodillas, recibiendo insultos y patadas de los soldados, hasta que la polic\u00eda se hizo cargo de ellos. Tras ser trasladados a la comisar\u00eda del asentamiento de Ariel, y en vista de que hab\u00edan sido seriamente maltratados por el ej\u00e9rcito, la decisi\u00f3n del Ministerio de Interior de Israel fue la de ordenar una vista r\u00e1pida en el centro de deportaci\u00f3n del aeropuerto de Tel Aviv para deshacerse de ellos. Cuarenta y ocho horas despu\u00e9s de su detenci\u00f3n, fueron puestos en libertad. Pero tuvieron que comprometerse a no volver a poner un pie en los territorios ocupados.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de las circunstancias a las que ya sabemos que nos enfrentamos, como la detenci\u00f3n y el maltrato, ha sido un d\u00eda largo en Nabl\u00fas. Muy largo. Desde las ocho y media de la ma\u00f1ana hasta la noche, cuando aumenta el nivel de peligrosidad y debemos retirarnos a los tejados donde dormimos, nos hemos dedicado a incordiar y perseguir a los soldados israel\u00edes. Y con ello me refiero a estar presentes en todas y cada una de las casas que han allanado, para comprobar que no se exceden en el abuso que constituye que 15 soldados entren en un hogar, encierren a una familia en una habitaci\u00f3n durante cinco horas, y pongan el resto de la casa patas arriba o incluso la vuelen con cargas explosivas, como hemos presenciado en al menos tres ocasiones.<\/p>\n<p>La escena se repite una y otra vez con pocas variaciones. Los soldados, en posiciones de combate, se dedican a pasearse por la ciudad antigua, tan llena de callejones y recovecos como cualquier zoco de cualquier ciudad \u00e1rabe. De vez en cuando pegan una patada en una puerta y entran a registrar una casa. Saben perfectamente que no van a encontrar nada porque todos sus movimientos tienen mas de repetici\u00f3n y entrenamiento que de intenci\u00f3n real de localizar a quien pretendidamente buscan. Est\u00e1 claro que su objetivo se limita \u00fanica y exclusivamente a mantener una guerra de desgaste psicol\u00f3gico que deje inermes a los palestinos. Cualquier supuesto terrorista a quien buscasen hoy, habr\u00eda tenido tiempo m\u00e1s que de sobra para escapar. \u00bfQu\u00e9 sentido tiene mantener encerrado durante horas a un matrimonio de ochenta a\u00f1os para que quince soldados y un perro registren una casa que no supera los 50 metros cuadrados? Crear el terror. Eso es lo que podemos asegurar quienes estamos presenciando la invasi\u00f3n militar de Nabl\u00fas. \u00bfQu\u00e9 sentido tiene volar con explosivos la sala de estar de una familia para ver si detr\u00e1s de alguna de las paredes se esconde un zulo? Demostrar qui\u00e9n tiene el poder, humillar y destrozar los nervios de las v\u00edctimas. Nada m\u00e1s complejo que eso.<\/p>\n<p>Y lo peor de todo esto es que los soldados justifican este tipo de comportamientos para \u00abfrenar el terrorismo suicida\u00bb, cuando el terrorismo suicida no es m\u00e1s que el fruto de la opresi\u00f3n que Israel siembra en Palestina. Pese a la ir\u00f3nica alusi\u00f3n al cine de los Monthy Pyton, que se refiere expresamente a la extra\u00f1eza de que el ej\u00e9rcito nos permita presenciar su invasi\u00f3n de la ciudad, la situaci\u00f3n es absolutamente tr\u00e1gica. Los ni\u00f1os miran, con odio, c\u00f3mo se humilla a sus padres. Los padres saben que sus hijos seguir\u00e1n expuestos a esta situaci\u00f3n durante a\u00f1os y los abuelos se preguntan por qu\u00e9 llevan sufriendo todo esto desde 1948. El sometimiento constante de estas ciudades, la aleatoriedad de las represalias, la imprevisibilidad del comportamiento israel\u00ed supone una presi\u00f3n psicol\u00f3gica de tal calibre para los miles de j\u00f3venes palestinos sin ninguna expectativa de futuro que, aderezada con una buena dosis de fanatismo religioso, s\u00f3lo puede conducir al terrorismo.<\/p>\n<p>En realidad, y conociendo la situaci\u00f3n, se vuelve imposible no comprender a los luchadores palestinos. Privados de su tierra, privados de su Estado, desprovistos de futuro y sometidos a la humillaci\u00f3n y el miedo diarios, es l\u00f3gico que una peque\u00f1a proporci\u00f3n opte por el suicidio. Ya me he encontrado a unos cuantos chicos de mi edad que me han expresado directamente y sin ambages su intenci\u00f3n de inmolarse con una bomba en Tel Aviv. Y para entenderlo hay que mirarles a los ojos, hay que comprender su expresi\u00f3n, hay que ver el respeto con el que se refieren a sus compa\u00f1eros de universidad y sus amigos del barrio y de la infancia, asesinados por el ej\u00e9rcito de Israel. En las calles palestinas apenas hay carteles publicitarios. Las im\u00e1genes de los m\u00e1rtires apenan dejan espacio para otra cosa. Son tantos los j\u00f3venes que ha perdido cada poblaci\u00f3n, que ser\u00e1 dif\u00edcil desterrar las semillas del odio de su formaci\u00f3n o de sus expectativas vitales.<\/p>\n<p>Con comportamientos como el que estamos presenciando en Nabl\u00fas, el gobierno de Shar\u00f3n no puede pretender otra cosa que seguir alimentando la cantera del odio de la que se nutre desde hace a\u00f1os su pol\u00edtica. No puedo encontrar ning\u00fan otro motivo para aplicar un toque de queda y una invasi\u00f3n militar como la que estoy presenciando, a menos que me limite a creer en la estupidez de todos y cada uno de los israel\u00edes que toman las decisiones y la cobard\u00eda quienes la conocen y callan. Te\u00f3ricamente, nuestra presencia como brigadistas deb\u00eda servir para mostrar al mundo lo que sucede y denunciar la injusticia y el salvajismo de la ocupaci\u00f3n. En un principio, cualquiera podr\u00eda pensar que un ej\u00e9rcito que se comporta de ese modo no quiere testigos; pero la experiencia demuestra que se trata de todo lo contrario: el ej\u00e9rcito permite que nosotros y las cadenas de televisi\u00f3n del mundo \u00e1rabe presenciemos la invasi\u00f3n de Nabl\u00fas para avisar al mundo de lo que est\u00e1n dispuestos a hacer. Ning\u00fan atisbo de verg\u00fcenza o arrepentimiento, ninguna autocr\u00edtica, ning\u00fan intento por parte de los soldados de esconderse para disparar a grupos de ni\u00f1os. Lo hacen en nuestras propias narices y se vanaglorian de ello. Y mientras tanto, a nosotros se nos revuelven las tripas y a nuestros gobiernos les importa una mierda que asesinen a otro ni\u00f1o palestino.<\/p>\n<p>He visto a un ni\u00f1o con un tiro en la cabeza. No puedo expresar la sensaci\u00f3n de rabia, impotencia y odio que me provoca. No s\u00e9 c\u00f3mo explicarlo, no s\u00e9 c\u00f3mo olvidarlo ni c\u00f3mo podr\u00eda narrarlo a mi regreso a Espa\u00f1a. Y no he visto nada excepcional. Sucede todos los d\u00edas. Es la norma, el triste bucle de muerte y m\u00e1s muerte que se retroalimenta a s\u00ed mismo. Los \u00faltimos estertores de la intifada y el final de esta serie de cr\u00f3nicas desde Palestina, que no han tenido otra intenci\u00f3n que contribuir a que se conozca la verdad de lo que aqu\u00ed sucede. Gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alberto Arce, uno de mis periodistas favoritos, public\u00f3 en 2004 varios art\u00edculos en el desaparecido peri\u00f3dico online \u00abLa Insignia\u00bb sobre sus experiencias en Palestina. Los enlac\u00e9 en su momento en el Blog, pero como ya no est\u00e1n disponibles all\u00ed y en mi opini\u00f3n siguen teniendo un gran inter\u00e9s, casi ya hist\u00f3rico, los vuelvo a publicar&hellip;&nbsp;<a href=\"https:\/\/junjan.org\/wordpress\/2011\/06\/brigadista_en_palestina-2\/\" rel=\"bookmark\">Leer m\u00e1s &raquo;<span class=\"screen-reader-text\">Brigadista en Palestina<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"neve_meta_sidebar":"","neve_meta_container":"","neve_meta_enable_content_width":"","neve_meta_content_width":0,"neve_meta_title_alignment":"","neve_meta_author_avatar":"","neve_post_elements_order":"","neve_meta_disable_header":"","neve_meta_disable_footer":"","neve_meta_disable_title":"","footnotes":""},"categories":[25,8],"tags":[759,521,757,522,523],"class_list":["post-1012","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ensayos","category-historia","tag-759","tag-alberto-arce","tag-brigadista-en-palestina","tag-israel","tag-palestina"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/junjan.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1012","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/junjan.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/junjan.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/junjan.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/junjan.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1012"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/junjan.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1012\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1460,"href":"https:\/\/junjan.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1012\/revisions\/1460"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/junjan.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1012"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/junjan.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1012"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/junjan.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1012"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}