{"id":675,"date":"2005-11-24T16:13:58","date_gmt":"2005-11-24T16:13:58","guid":{"rendered":"http:\/\/junjan.org\/wordpress\/?p=675"},"modified":"2011-05-24T15:41:32","modified_gmt":"2011-05-24T13:41:32","slug":"fomentar_el_espritu_crtico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/junjan.org\/wordpress\/2005\/11\/fomentar_el_espritu_crtico\/","title":{"rendered":"Fomentar el esp\u00edritu cr\u00edtico"},"content":{"rendered":"<p>Se me hab\u00eda pasado este interesant\u00edsimo art\u00edculo de Fernando Savater publicado en El Pa\u00eds. Dado su gran inter\u00e9s lo reproduzo en su totalidad.<\/p>\n<blockquote><p><strong>La laicidad explicada a los ni\u00f1os<\/strong><\/p>\n<p>En 1791, como respuesta a la proclamaci\u00f3n por la Convenci\u00f3n francesa de los Derechos del Hombre, el Papa P\u00edo VI hizo p\u00fablica su enc\u00edclica Quod aliquantum en la que afirmaba que \u00abno puede imaginarse tonter\u00eda mayor que tener a todos los hombres por iguales y libres\u00bb. En 1832, Gregorio XVI reafirmaba esta condena sentenciando en su enc\u00edclica Mirari vos que la reivindicaci\u00f3n de tal cosa como la \u00ablibertad de conciencia\u00bb era un error \u00abvenenos\u00edsimo\u00bb. En 1864 apareci\u00f3 el <em>Syllabus<\/em> en el que P\u00edo IX condenaba los principales errores de la modernidad democr\u00e1tica, entre ellos muy especialmente \u2014dale que te pego\u2014 la libertad de conciencia. Deseoso de no quedarse atr\u00e1s en celo inquisitorial, Le\u00f3n XIII estableci\u00f3 en su enc\u00edclica <em>Libertas<\/em> de 1888 los males del liberalismo y el socialismo, ep\u00edgonos indeseables de la nefasta ilustraci\u00f3n, se\u00f1alando que \u00abno es absolutamente l\u00edcito invocar, defender, conceder una h\u00edbrida libertad de pensamiento, de prensa, de palabra, de ense\u00f1anza o de culto, como si fuesen otros tantos derechos que la naturaleza ha concedido al hombre. De hecho, si verdaderamente la naturaleza los hubiera otorgado, ser\u00eda l\u00edcito recusar el dominio de Dios y la libertad humana no podr\u00eda ser limitada por ley alguna\u00bb. Y a P\u00edo X le correspondi\u00f3 fulminar la ley francesa de separaci\u00f3n entre Iglesia y Estado con su enc\u00edclica <em>Vehementer<\/em>, de 1906, donde puede leerse: \u00abQue sea necesario separar la raz\u00f3n del Estado de la de la Iglesia es una opini\u00f3n seguramente falsa y m\u00e1s peligrosa que nunca. Porque limita la acci\u00f3n del Estado a la sola felicidad terrena, la cual se coloca como meta principal de la sociedad civil y descuida abiertamente, como cosa extra\u00f1a al Estado, la meta \u00faltima de los ciudadanos, que es la beatitud eterna preestablecida para los hombres m\u00e1s all\u00e1 de los fines de esta breve vida\u00bb. Hubo que esperar al Concilio Vaticano II y al decreto <em>Dignitatis humanae personae<\/em>, querido por Pablo VI, para que finalmente se reconociera la libertad de conciencia como una dimensi\u00f3n de la persona contra la cual no valen ni la raz\u00f3n de Estado ni la raz\u00f3n de la Iglesia. \u00ab\u00a1Es una aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n!\u00bb, exclam\u00f3 el entonces cardenal Wojtyla.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 es la laicidad? Es el reconocimiento de la autonom\u00eda de lo pol\u00edtico y civil respecto a lo religioso, la separaci\u00f3n entre la esfera terrenal de aprendizajes, normas y garant\u00edas que todos debemos compartir y el \u00e1mbito \u00edntimo (aunque p\u00fablicamente exteriorizable a t\u00edtulo particular) de las creencias de cada cual. La liberaci\u00f3n es mutua, porque la pol\u00edtica se sacude la tentaci\u00f3n teocr\u00e1tica pero tambi\u00e9n las iglesias y los fieles dejan de estar manipulados por gobernantes que tratan de ponerlos a su servicio, cosa que desde Napole\u00f3n y su Concordato con la Santa Sede no ha dejado puntualmente de ocurrir, as\u00ed como cesan de temer persecuciones contra su culto, tristemente conocidas en muchos pa\u00edses totalitarios. Por eso no tienen fundamento los temores de cierto prelado espa\u00f1ol que hace poco alertaba ante la amenaza en nuestro pa\u00eds de un \u00abEstado ateo\u00bb. Que pueda darse en alg\u00fan sitio un Estado ateo ser\u00eda tan raro como que apareciese un Estado ge\u00f3metra o melanc\u00f3lico: pero si lo que teme monse\u00f1or es que aparezcan gobernantes que se inmiscuyan en cuestiones estrictamente religiosas para prohibirlas u hostigar a los creyentes, har\u00e1 bien en apoyar con entusiasmo la laicidad de nuestras instituciones, que excluye precisamente tales comportamientos no menos que la sumisi\u00f3n de las leyes a los dictados de la Conferencia Episcopal. No ser\u00eda el primer creyente y practicante religioso partidario del laicismo, pues abundan hoy como tambi\u00e9n los hubo ayer: recordemos por ejemplo a Ferdinand Buisson, colaborador de Jules Ferry y promotor de la escuela laica (obtuvo el premio Nobel de la paz en 1927), que fue un ferviente protestante.<br \/>\nEn Espa\u00f1a, algunos tienen inquina al t\u00e9rmino \u00ablaicidad\u00bb (o a\u00fan peor, \u00ablaicismo\u00bb) y sostienen que nuestro pa\u00eds es constitucionamente \u00abaconfesional\u00bb \u2014eso puede pasar\u2014 pero no laico. Como ocurre con otras disputas sem\u00e1nticas (la que ahora rodea al t\u00e9rmino \u00abnaci\u00f3n\u00bb, por ejemplo) lo importante es lo que cada cual espera obtener mediante un nombre u otro. Seg\u00fan lo interpretan algunos, un Estado no confesional es un Estado que no tiene una \u00fanica devoci\u00f3n religiosa sino que tiene muchas, todas las que le pidan. Es multiconfesional, partidario de una especie de teocracia politeista que apoya y favorece las creencias estad\u00edsticamente m\u00e1s representadas entre su poblaci\u00f3n o m\u00e1s combativas en la calle. De modo que sostendr\u00e1 en la escuela p\u00fablica todo tipo de catecismos y santificar\u00e1 institucionalmente las fiestas de iglesias surtidas. Es una interpretaci\u00f3n que resulta por lo menos abusiva, sobre todo en lo que respecta a la ense\u00f1anza. Como ha avisado Claudio Magris (en \u00abLaicit\u00e0 e religione\u00bb, incluido en el volumen colectivo Le ragioni dei laici, ed. Laterza), \u00aben nombre del deseo de los padres de hacer estudiar a sus hijos en la escuela que se reclame de sus principios \u2014religiosos, pol\u00edticos y morales\u2014 surgir\u00e1n escuelas inspiradas por variadas charlataner\u00edas ocultistas que cada vez se difunden m\u00e1s, por sectas caprichosas e ideolog\u00edas de cualquier tipo. Habr\u00e1 quiz\u00e1 padres racistas, nazis o estalinistas que pretender\u00e1n educar a sus hijos \u2014a nuestras expensas\u2014 en el culto de su Moloch o que pedir\u00e1n que no se sienten junto a extranjeros&#8230;\u00bb. Debe recordarse que la ense\u00f1anza no es s\u00f3lo un asunto que incumba al alumno y su familia, sino que tiene efectos p\u00fablicos por muy privado que sea el centro en que se imparta. Una cosa es la instrucci\u00f3n religiosa o ideol\u00f3gica que cada cual pueda dar a sus v\u00e1stagos siempre que no vaya contra leyes y principios constitucionales, otra el contenido del temario escolar que el Estado debe garantizar con su presupuesto que se ense\u00f1e a todos los ni\u00f1os y adolescentes. Si en otros campos, como el mencionado de las festividades, hay que manejarse flexiblemente entre lo tradicional, lo cultural y lo legalmente instituido, en el terreno escolar hay que ser preciso estableciendo las demarcaciones y distinguiendo entre los centros escolares (que pueden ser p\u00fablicos, concertados o privados) y la ense\u00f1anza misma ofrecida en cualquiera de ellos, cuyo contenido de inter\u00e9s p\u00fablico debe estar siempre asegurado y garantizado para todos. En esto consiste precisamente la laicidad y no en otra cosa m\u00e1s oscura o temible.<br \/>\nAlgunos partidarios a ultranza de la religi\u00f3n como asignatura en la escuela han iniciado una cruzada contra la ense\u00f1anza de una moral c\u00edvica o formaci\u00f3n ciudadana. Al o\u00edrles parece que los valores de los padres, cualesquiera que sean, han de resultar sagrados mientras que los de la sociedad democr\u00e1tica no pueden explicarse sin incurrir en una manipulaci\u00f3n de las mentes poco menos que totalitaria. Por supuesto, la objeci\u00f3n de que educar para la ciudadan\u00eda lleva a un adoctrinamiento neofranquista es tan profunda y digna de estudio como la de quienes aseguran que la educaci\u00f3n sexual desemboca en la corrupci\u00f3n de menores. Como adem\u00e1s ambas cr\u00edticas suelen venir de las mismas personas, podemos comprenderlas mejor. En cualquier caso, la actitud laica rechaza cualquier planteamiento incontrovertible de valores pol\u00edticos o sociales: el ilustrado Condorcet lleg\u00f3 a decir que ni siquiera los derechos humanos pueden ense\u00f1arse como si estuviesen escritos en unas tablas descendidas de los cielos. Pero es importante que en la escuela p\u00fablica no falte la elucidaci\u00f3n seguida de debate sobre las normas y objetivos fundamentales que persigue nuestra convivencia democr\u00e1tica, precisamente porque se basan en legitimaciones racionales y deben someterse a consideraciones hist\u00f3ricas. Los valores no dejan de serlo y de exigir respeto aunque no aspiren a un car\u00e1cter absoluto ni se refuercen con castigos o premios sobrenaturales&#8230; Y es indispensable hacerlo comprender.<br \/>\nSin embargo, el laicismo va m\u00e1s all\u00e1 de proponer una cierta soluci\u00f3n a la cuesti\u00f3n de las relaciones entre la Iglesia (o las iglesias) y el Estado. Es una determinada forma de entender la pol\u00edtica democr\u00e1tica y tambi\u00e9n una doctrina de la libertad civil. Consiste en afirmar la condici\u00f3n igual de todos los miembros de la sociedad, definidos exclusivamente por su capacidad similar de participar en la formaci\u00f3n y expresi\u00f3n de la voluntad general y cuyas caracter\u00edsticas no pol\u00edticas (religiosas, \u00e9tnicas, sexuales, geneal\u00f3gicas, etc&#8230;) no deben ser en principio tomadas en consideraci\u00f3n por el Estado. De modo que, en puridad, el laicismo va unido a una visi\u00f3n republicana del gobierno: puede haber rep\u00fablicas teocr\u00e1ticas, como la iran\u00ed, pero no hay monarqu\u00edas realmente laicas (aunque no todas conviertan al monarca en cabeza de la iglesia nacional, como la inglesa). Y por supuesto la perspectiva laica choca con la concepci\u00f3n nacionalista, porque desde su punto de vista no hay naci\u00f3n de naciones ni Estado de pueblos sino naci\u00f3n de ciudadanos, iguales en derechos y obligaciones fundamentales m\u00e1s all\u00e1 de cu\u00e1l sea su lugar de nacimiento o residencia. La justificada oposici\u00f3n a las pretensiones de los nacionalistas que aspiran a disgregar el pa\u00eds o, m\u00e1s frecuentemente, a ocupar dentro de \u00e9l una posici\u00f3n de privilegio asim\u00e9trico se basa \u2014desde el punto de vista laico\u2014 no en la amenaza que suponen para la unidad de Espa\u00f1a como entidad trascendental, sino en que implican la ruptura de la unidad y homogeneidad legal del Estado de Derecho. No es lo mismo ser culturalmente distintos que pol\u00edticamente desiguales. Pues bien, quiz\u00e1 entre nosotros llevar el laicismo a sus \u00faltimas consecuencias tan siquiera te\u00f3ricas sea asunto dif\u00edcil: pero no deja de ser chocante que mientras los laicos \u00abmon\u00e1rquicos\u00bb aceptan serlo por prudencia conservadora, los nacionalistas que se dicen laicos parad\u00f3jica (y desde luego injustificadamente) creen representar un \u00edmpetu progresista&#8230;<br \/>\nEn todo caso, la \u00e9poca no parece favorable a la laicidad. Las novelas de m\u00e1s \u00e9xito tratan de evangelios ap\u00f3crifos, profec\u00edas milenaristas, s\u00e1banas y sepulcros milagrosos, templarios \u2014\u00a1muchos templarios!\u2014 y batallas de \u00e1ngeles contra demonios. Vaya por Dios, con perd\u00f3n: qu\u00e9 lata. En cuanto a la (mal) llamada alianza de civilizaciones, en cuanto se re\u00fanen los expertos para planearla resulta que la mayor\u00eda son curas de uno u otro modelo. Francamente, si no son los cl\u00e9rigos lo que m\u00e1s me interesa de mi cultura, no alcanzo a ver por qu\u00e9 van a ser lo que me resulte m\u00e1s apasionante de las dem\u00e1s. A no ser, claro, que tambi\u00e9n seamos \u00abasim\u00e9tricos\u00bb en esta cuesti\u00f3n&#8230; Hace un par de a\u00f1os, coincid\u00ed en un debate en Par\u00eds con el ex secretario de la ONU Butros Gali. Sostuvo ante mi asombro la gran importancia de la astrolog\u00eda en el Egipto actual, que los europeos no valoramos suficientemente. Respetuosamente, se\u00f1al\u00e9 que la astrolog\u00eda es tan pintoresca como falsa en todas partes, igual en El Cairo que en Estocolmo o Caracas. Butros Gali me inform\u00f3 de que precisamente esa opini\u00f3n constituye un prejuicio euroc\u00e9ntrico. No pude por menos de compadecer a los africanos que dependen de la astrolog\u00eda mientras otros continentes apuestan por la nanotecnolog\u00eda o la biogen\u00e9tica. Quiz\u00e1 el primer mandamiento de la laicidad consista en romper la idolatr\u00eda culturalista y fomentar el esp\u00edritu cr\u00edtico respecto a las tradiciones propias y ajenas. Podr\u00eda formularse con aquellas palabras de Santayana: <em>\u00abNo hay tiran\u00eda peor que la de una conciencia retr\u00f3grada o fan\u00e1tica que oprime a un mundo que no entiende en nombre de otro mundo que es inexistente\u00bb<\/em>.<br \/>\nFernando Savater es catedr\u00e1tico de Filosof\u00eda de la Universidad Complutense de Madrid.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se me hab\u00eda pasado este interesant\u00edsimo art\u00edculo de Fernando Savater publicado en El Pa\u00eds. Dado su gran inter\u00e9s lo reproduzo en su totalidad. 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