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Cultura veraz

«ARP – Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico»:http://www.arp-sapc.org/ acaba de promover el [«Manifiesto por la cultura veraz»:http://escepticos.blogalia.com/historias/34913].

Manifiesto por la cultura veraz

La evolución de la sociedad depende de su cultura y, en nuestros tiempos, buena parte de esta depende de los medios de comunicación, que deben, por tanto, presentar la realidad de forma correcta, utilizando los hechos y razonando a partir de ellos. Evidentemente, los razonamientos relativos a la política, a las actuaciones de los gobiernos y, en general, los hechos relativos a la sociedad, son incompletos y su análisis suele llevar incorporado un cariz subjetivo que depende de la persona que hace el análisis. Sin embargo, cuando se seleccionan los hechos y se mezclan con la finalidad de obtener una conclusión, el resultado es manipulación.
Cuando hablamos de otro tipo de conocimientos, como los históricos, los técnicos o los científicos, la actitud ante los hechos cambia: la ciencia, la tecnología, la historia o la lingüística se basan en el análisis sin prejuicios de los hechos. Pero, de igual forma que el análisis debe realizarse sin prejuicios tampoco debe hacerse desde la especulación: los métodos planteados por las distintas ramas del conocimiento han permitido, permiten y permitirán que nuestro conocimiento crezca.
En los últimos años hemos ido descubriendo cómo muchos medios se desviaban hacia la manipulación política, hacia programas pseudocientíficos que no sólo no aportan cultura a la población sino que la proveen de datos o análisis manifiestamente erróneos o contrarios a los hechos conocidos, de los que se deducen teorías evidentemente falsas. Estas falsas especulaciones basadas en datos seleccionados y manipulados son una de las fuentes de la incultura.
La mayoría de los medios de comunicación han caído en la creación de programas o secciones pseudoculturales o pesudocientíficas: secciones de ocultismo o astrología, programas o documentales pseudocientíficos, en los que no se salva ninguna de las ramas del conocimiento. Así, asistimos a programas que manipulan la historia, periódicos que dan pábulo a las predicciones de los astrólogos —no sólo en secciones sino en artículos— pseudohistoriadores que falsean o se inventan datos para obtener beneficios, programas televisivos que con el fin de crear un misterio son capaces de obviar la realidad.
En este contexto es en el que nació hace breves fechas una nueva televisión, Canal 4. Muchas personas esperábamos un canal que no cayese en estos vicios comunes en la mayor parte de los medios de comunicación. Sin embargo, hemos podido comprobar que no sólo no es así, sino que en este canal aparecen varios programas pseudocientíficos plagados de mentiras, datos falsos o especulaciones surrealistas. Uno de ellos está dirigido por una de las figuras más grandes dentro de la pseudociencia actual, Iker Jiménez, que centra su programa en el desconocimiento. Hemos visto cómo inventaba datos o los interpretaba aprovechándose del desconocimiento o del conocimiento manipulado.
Es comprensible que una nueva cadena necesite presentar programas que atraigan y conserven a su público, pero esto no debe de hacerse a cualquier precio: el fin nunca ha justificado los medios. Un canal que nace con vocación de formar e informar no puede ni debe tener este tipo de programas. Si un locutor del canal afirma, en el transcurso de un mismo programa, que el hombre nunca llegó a la Luna, que el Apolo 11 detectó un ovni en su viaje a la Luna y que en los alunizajes se descubrieron construcciones alienígenas, no sólo no debería tener ningún tipo de crédito sino que debería ser eliminado inmediatamente de la programación.
En este país tan carente de formación científica, con una clara pérdida de cultura media en la población y con una carencia crónica de programas de divulgación del conocimiento entretenidos, la existencia de este tipo de programas no sólo no incrementa la cultura media de la población sino que la disminuye a través de datos erróneos o de especulaciones absurdas. La finalidad de este mundillo de lo misterioso, lo paranormal, la ciencia o la medicina «alternativas» necesita de una población desinformada para obtener de ella lo que pretende: beneficios económicos.
En estos programas habría que recordar el principio de economía que enunció Hume hace mucho tiempo y que puede resumirse como: «las afirmaciones extraordinarias necesitan pruebas extraordinarias». ¿Qué significa esto? Pues que si en uno de estos programas se afirma haber visto una vaca, no hace falta aportar prueba ninguna pues es un hecho cotidiano; si se afirma haber visto una vaca corriendo a 60 km/h, es necesario aportar pruebas porque probablemente esa vaca tenga el récord de velocidad vacuno; y si lo que se afirma es haber visto una vaca volando por sus propios medios, hay que aportar pruebas extraordinarias que respalden tal afirmación. Así se ha comportado siempre el avance del conocimiento.
Una frase para la reflexión sería: «el conocimiento os hará libres».
Por estos motivos este manifiesto pide a los medios de comunicación:
1. La eliminación de programas pseudocientíficos.
2. La creación de programas culturales entretenidos: de historia, ciencia, tecnología o cualquier otra rama del saber.
3. La eliminación de secciones basadas en la superstición: astrología, cartomancia o cualquier otra.
4. El asesoramiento o supervisión en materias relacionadas con el conocimiento por parte de expertos externos e independientes en las correspondientes materias.
5. Que se separen los hechos de las opiniones o especulaciones propias del presentador del programa o de la sección correspondiente.
Si estás interesado en adherirte al manifiesto, puedes enviar tus datos (nombre y apellidos, DNI y profesión) por correo electrónico a la dirección arp @ arp-sapc.org. Los datos recibidos se tratarán de acuerdo a las leyes españolas de protección de datos. Gracias por tu colaboración.

4 comentarios en «Cultura veraz»

  1. Según este «manifiesto» habría que instaurar una nueva Inquisición, como si no existiese ya una verdadera dictadura académica, que defiende más la venta de libros a la clientela cautiva (estudiantes) y la comodidad de sus cátedras, que el avance del pensamiento científico.
    En vez de tener a un Iker Jiménez en la TV, tendremos a un Sr. Javier Armentia y sus acólitos diciéndonos lo que debemos creer o no, lo que debemos pensar o no, quién es «científico» y quién es «pseudocientífico».
    Esos señores incapaces de llevar a cabo un simple experimento con una pirámide de cartulina, serían nuestros «directores de pensamiento». Si como proponen, separamos los hechos de las opiniones o las especulaciones, habría que empezar por descartar el ochenta por ciento de la física cuántica, cuyos postulados sólo se demuestran en menos de un veinte por ciento en laboratorios de élite, llegando al restante porcentaje por medio de la especulación teórica. También habría que prohibir la astronomía, por su inutilidad manifiesta, porque han errado las decenas de veces que han advertido sobre una catástrofe por impacto cometario o meteorítico que nunca se produce.
    Me gustaría ver alguna vez que algún partidario del «pensamiento crítico» ha descubierto o inventado algo útil de verdad.
    Así como no se les ve condenando las burradas de las religiones ni se meten contra ningún clero (salvo contra el Islam, alguna vez y porque no tiene fuerza en Europa o América), ni se les ve a estos «sabelotodo» condenando las barbaridades de la farmacopea y sus intereses, las aberraciones de lessa-lógica de los políticos o sus corrupciones económicas ¡Y eso sí que nos afecta!, tampoco les veremos jamás haciendo algo útil para la humanidad.
    Falta que propongan la quema en plaza pública de todo el que ose pensar fuera de los cánones establecidos por ellos.
    Realmente se han ganado a pulso el título de ARPíos.
    Gabriel Silva
    http://www.piramicasa.com
    Tlf. 639 28 47 87

  2. En parte tienen razón…
    No hay que abogar por la censura, pero si por la sinceridad y los contenidos veraces, ya sea en los noticiarios o en los programas de entretenimiento… Aunque estoy de acuerdo en que también hay que condenar las mentiras cuando vienen del otro lado.

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